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Manual para soñar: MACEDONIA DE EMOCIONES

21 de febrero de 2016

Seguimos con el Proyecto Entrénate para soñar y hoy voy a hablaros de la quinta sesión del Manual para soñar: Macedonia de emociones.

En esta sesión continuamos trabajando para conseguir responder al primer interrogante global: ¿Cuál es tu sueño?


La primera semana, con Sueños de alas y plumas, vimos que todas las personas son diferentes, y que cada una tiene su propio sueño. También conocimos cómo Amelia y Enid consiguieron sus sueños. La segunda semana, con Ideas que hacen cosquillas, experimentamos cómo pensar en algunas de esas ideas, proyectos o deseos, nos hace cosquillas en el alma. Y conocimos el sueño cumplido de May. La tercera semana, con Más que un capricho, vimos que los sueños, al contrario de los caprichos, perduran en el tiempo con la misma intensidad o más. Y exploramos el sueño de Anna. Y la semana pasada, con Tuyo, tuyo y solo tuyo, vimos lo importante que es que ese sueño sea realmente nuestro. Y conocimos el sueño de Victoria.

En esta sesión estuvimos explorando la excitante mezcla de emociones que nos producen nuestros sueños. No fue difícil verbalizarlas. Después de realizar el Proyecto Emocionario, profundizar con el Proyecto Emocionario musical y llevar a cabo otras actividades de educación emocional, vocabulario emocional, precisamente, no nos falta. Así que mirando nuestro mural de emociones, estuvimos compartiendo aquellas emociones que sentíamos al pensar en nuestro sueño: alegría, ilusión, entusiasmo, esperanza, nerviosismo, deseo... Esas fueron las más compartidas por mis alumnos. ¿Y qué pasa si lo que sentimos es agobio, tensión, miedo, rechazo...? Pues lo más probable es que ese no sea el sueño adecuado. Quizás es que se trata del sueño de otro, como vimos la semana pasada, aunque a lo mejor ni siquiera somos conscientes de ello. Entonces nos quedó claro que nuestro sueño nos debe producir una apetitosa macedonia de emociones. Y que esas emociones, en conjunto, nos tienen que proporcionar bienestar. Estar algo nerviosos o incluso sentir un poco de miedo (que no nos paralice, y tengamos ganas de afrontar) entra dentro de lo habitual. Pero que pensar en nuestro sueño nos haga sentir mal, claramente no lo es.

Agnes Baltsa nació en Grecia, en 1944, y empezó a tomar clases de piano a los 6 años. Desde entonces se dedicó a su gran sueño: la música. A los 14 años se concentró en el canto y a lo largo de su vida ha interpretado a múltiples personajes de ópera: en los mejores teatros del mundo, en estudios de grabación para distintos sellos discográficos, en estadios olímpicos (en la inauguración de las olimpíadas de Barcelona en 1992) y hasta en una película. Agnes lo tiene claro: cada vez que sale a cantar, con la primera nota, se encuentra con la alegría.


Las fichas a realizar con esta sesión son las páginas 9 y 10 del cuaderno de sueños, que podéis descargar aquí. Deben anotar algo que deseen lograr el domingo de la próxima semana. No tiene que ser su gran sueño, sino algo que tengan especial ilusión por conseguir o hacer ese día. Durante cada día de la semana, leerán la nota y escribirán cómo les hace sentir pensar en ello. Este ejercicio les hará reflexionar sobre los diferentes sentimientos y emociones que tienen ante un hecho/logro que quieren conseguir, y les ayudará a analizar la mezcla de emociones que les produce pensar en sus sueños, a lo largo del tiempo (¿son siempre las mismas emociones? ¿cambian en el tiempo? ¿me hacen sentir bien o mal?, etc.).
¡Nos vemos la semana que viene con Aderezo para un sueño!


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