PROYECTO BIBLIOTECA DE EMOCIONES

Hacía tiempo que tenía ganas de hablaros de este proyecto que realicé en clase el curso pasado: Biblioteca de emociones. Es un proyecto muy especial para mí porque aúna dos de mis grandes pasiones en el aula: los cuentos y la educación emocional.

A ver, os explico un poco el origen del mismo. Durante el pasado curso, el proyecto de centro fue "Los cuentos". Después, cada aula eligió un aspecto sobre el tema, en el que quiso ahondar. Y nosotros escogimos trabajar las emociones a través de los cuentos (algo que, por otro lado, hacemos habitualmente). El título del proyecto de aula lo escogieron mis alumnos. Fueron haciendo propuestas y votaron la que más les gustó. Y con esta nos quedamos: Biblioteca de emociones (que, si no recuerdo mal, fue una propuesta de Nisha).


El proyecto en sí, desde mi punto de vista, no puede ser más sencillo (y, si me permitís, hasta obvio). Sin embargo, como todo lo relacionado con la educación emocional está en pleno auge y siempre me pedís ideas, he decidido compartir mi experiencia por si puede resultar de utilidad a alguien.

La idea del proyecto no era escoger cuentos que traten de manera explícita la educación emocional (tipo "El monstruo de colores", "Así es mi corazón", "Los tentáculos de Blef", etc). No. Esta vez no. Yo les pedí a mis alumnos que cada uno de ellos escogiera un cuento cualquiera que tuviese en su casa y lo preparase para contar en clase. Ante todo, era una actividad de cuentacuentos, con todo lo que eso conlleva por su parte en cuanto a exponerse delante de sus compañeros. Después, como segunda parte de la actividad, hicimos un ejercicio de identificación de emociones en la historia. Y os puedo decir que fue mucho, mucho, muchísimo mejor de lo que hubiera imaginado.


Como datos importantes os contaré que el proyecto lo realicé con alumnos de 2º de primaria que en 1º de primaria habían trabajado el Proyecto Emocionario. Por tanto contaban, como mínimo, con 42 emociones y sentimientos que conocían e identificaban. Y es que, en 1º de primaria siempre trabajo el Emocionario. Es alucinante lo que aprenden en cuanto a vocabulario emocional. Aún así, me sorprendieron muchísimo en cuanto a su capacidad para identificar las emociones en historias de todo tipo.

Como he mencionado anteriormente, la primera parte del proyecto consistió en la selección por parte de mis alumnos de un cuento cualquiera. No había más requisitos. Escoger un cuento y prepararlo para contarlo en clase. Puede parecer sencillo, pero no lo es tanto para alumnos de 7 años. Su nivel lector no les permite leerlo directamente sin haberlo preparado. Durante varias semanas, a ratitos, iban contando los cuentos a sus compañeros.

...


Ya solo esta parte me parece una actividad fantástica. No voy a entrar en los mútiples beneficios que supone para ellos esta exposición oral, tanto para desarrollar competencias académicas como personales.

Una vez que los alumnos terminaban de contar la historia, sus compañeros levantaban la mano y compartían con todos una emoción que hubieran identificado en el cuento. Por supuesto, no valía solo decir la emoción o sentimiento, sino que tenían que explicar en qué situación del cuento la habían identificado. Por ejemplo: "El pingüino se sintió desamparado cuando perdió a su mamá", o "El cabritillo sintió desaliento al ver que el lobo se había comido a sus hermanos".

En esta parte es donde realmente me sorprendieron. Cuando mis alumnos contaban la historia, yo iba tomando nota de distintas emociones que iban surgiendo. Tampoco me entretenía mucho, porque no quería desviar mi atención de ellos y de su historia, pero es que en la puesta en común, ¡siempre decían emociones que a mí me habían pasado por alto! Desde luego, me ganan en memoria, porque yo alucinaba al ver la cantidad de detalles y sutilezas que recordaban. Y algunas veces me dejaban boquiabierta. Porque lo cierto es que las primeras emociones que todos compartían eran las más obvias o fáciles de identificar (alegría, tristeza, ira, miedo...). Sin embargo, de repente, salía un alumno diciendo que el protagonista había sentido aceptación (lo cual requiere ir mucho más allá de lo obvio) y te lo argumentaba de una manera que yo pensaba: "Vale, todo esto que hacemos realmente sirve de algo". De verdad que resultaba muy gratificante.


Aquí tenéis algunas imágenes de las fichas que luego realizaron mis alumnos con cada uno de sus cuentos. Pusieron el título de su historia, hicieron un dibujo y escribieron el listado de las emociones que identificamos. Aquí no sale la argumentación de dónde aparece cada emoción, ¡no hubiéramos acabado nunca!, pero os aseguro que están todas identificadas y argumentadas de manera oral. Y ellos las recuerdan perfectamente.









Como anécdota, diré que mis alumnos volvían una y otra vez la cabeza hacia las ilustraciones del emocionario que tenemos en el aula, porque les sirven constantemente de referente para tener presentes las emociones trabajadas. Por tanto, en algunas ocasiones el proceso sucedía a la inversa de lo planificado. En vez de recordar un momento del cuento e identificar en esa situación la emoción presente, observaban el mural de emociones, se fijaban en una emoción (por ejemplo, la frustración) y entonces localizaban en el cuento algún momento en que apareciera la frustración. De hecho, en algún cuento que yo les conté, lo hicimos directamente así. Después de la lectura, mirábamos el mural de las ilustraciones del emocionario y analizábamos una por una: "Ternura. ¿Ha habido ternura en esta historia?" Y me contestaban: "Sí" y me explicaban dónde. O "no", si no aparecía. Así lo hicimos con la historia de "El lobo y los 7 cabritillos", que formaba parte del libro viajero en el que cada clase del colegio continuaba una historia común.


De las 42 emociones del Emocionario, identificamos 28 en este cuento 😉

Por otro lado, en algunos cuentos mis alumnos identificaban alguna emoción que no consta en el Emocionario. A veces, incluso, dudaban de si esa palabra que les venía a la cabeza era o no una emoción. Entonces, íbamos a consultar nuestro póster del Universo de Emociones, para buscarla. En el aula lo tenemos ubicado junto a las ilustraciones del Emocionario, y más de una vez he descubierto a mis alumnos mirándolo detenidamente y con curiosidad al pasar por delante...


Este póster es una representación gráfica de 307 emociones, que utiliza un paralelismo entre el universo cósmico y el mundo de las emociones. De forma metafórica se aplican las estructuras del universo (galaxias, constelaciones, asteroides, cometas, materia interestelar, materia oscura...) a las emociones. Obviamente todas estas relaciones están explicadas en el libro Universo de Emociones, de Rafael Bisquerra, pero yo explico a mis alumnos lo más básico, el prisma central con las 6 emociones principales (las 3 positivas en la parte superior y las 3 negativas en la parte inferior), y las 4 galaxias restantes.

Aquí las tenéis las 6 galaxias del prisma central:







Nosotros utilizamos el póster, como ya he dicho, para ubicar algunas emociones que van surgiendo y ver a qué "galaxia" pertenecen. Nos gusta descubrir, por ejemplo, que la impotencia pertenece a la galaxia de la ira, o la desgana a la tristeza. O que hay emociones que están entre dos galaxias. Por tanto, este póster nos sirve para seguir ampliando nuestro vocabulario emocional y entender algunas relaciones entre las emociones. Pero obviamente, por edad, no podemos ir más allá. Sin embargo, si a vosotros, como adultos, os interesa, os diré que todo en el póster tiene una explicación, no hay nada casual (los tipos de líneas, los diferentes niveles, las emociones opuestas...). Y el libro explica con detalle todas esas relaciones entre las 307 emociones. En la página del proyecto Universo de Emociones encontraréis más información.


Bueno, y volviendo a mi proyecto, este es básicamente el trabajo que hicimos:

  1. Selección del cuento por parte de mis alumnos.
  2. Exposición del cuento en clase (cuentacuentos) por parte de ellos.
  3. Identificación de las emociones presentes en la historia de manera colectiva, interviniendo todos.
  4. Realización de la ficha de cada cuento por parte de los alumnos.

Lo que pasa es que, como ya sabéis, en clase les cuento muchos cuentos a mis alumnos (al margen de este proyecto). Y, como ya llevábamos la inercia, pues acabamos identificando emociones en cualquier historia (incluidas las lecturas de los libros de texto que leíamos en clase).


Por otro lado, cada año decoramos la puerta del aula de manera que guarde relación con el proyecto.  Entonces, les propuse realizar dibujos de las distintas emociones del Emocionario. Y volví a quedarme sorprendida con sus dibujos, que demuestran lo integradas que tienen las emociones y lo bien que las comprenden.


El proceso de decoración de la puerta fue exactamente así:

Un día, de manera improvisada, les dije a los peques: "Tenemos que decorar la puerta de la clase. ¿Os parece si hacemos nuestras propias ilustraciones de las emociones?". Sobra decir que dijeron que sí entusiasmados. Entonces, les repartí una cartulina DIN-A5 a cada uno (la mitad de un A4, que previamente había cortado con la guillotina) y fui distribuyendo las emociones en voz alta al más puro "estilo mercado": "¿Quién quiere dibujar la ternura?", y el que levantaba la mano, ¡adjudicada!. Y así con todas. En una media hora tenían todas las emociones dibujadas (algunos repitieron, puesto que había más emociones que alumnos).

Y lo explico así porque para mí es importante que se entienda que fue de una manera natural y totalmente espontánea. Que yo no cogí a un alumno y le dije: "Tú dibujarás la hostilidad. Ve pensando cómo quieres hacerlo". No hubo nada de eso. No tuvieron tiempo para pensarlo ni para consultarlo en casa. Por tanto, el resultado me maravilló. Porque creo que como máximo 2 o 3 dibujos están inspirados (o directamente copiados) de las ilustraciones del emocionario. Todos los demás son propios y genuinos. Y, para mí, fantásticos ❤️

¿Qué os parecen a vosotros?

...

Ese preso simbolizando la culpa, la aceptación en el partido de fútbol (a veces se gana y otras se pierde), la incomprensión (desde los ojos de un niño) al ser atracado, la desgarradora imagen del desaliento, la admiración cuando la profe muestra algo, el asombro al ver nevar, la satisfacción al entregar los deberes, ese bicho que da asco, ese "¡menudo morro!" en la envidia o ese "¡Qué tiempos!" en la nostalgia... En fin, a mí me parecen geniales.

Y para acabar con la explicación de este proyecto, os dejo algunas imágenes de la exposición final.







Como veis en esta última imagen, hay un grupito de libros que os pueden ayudar con esto de los cuentos y las emociones. De muchos de ellos, tengo un post hablando sobre ellos. De otros, todavía no, pero os dejo un enlace por si queréis investigar sobre ellos mientras tanto. ¡Yo los he usado todos en el aula y mi experiencia es fantástica!

Post sobre "Cuentos para educar niños felices".

Post sobre "Cuentos para aprender a convivir".

Post sobre "Cuentos para sentir".

Enlace a "Cuentos para el adiós".

Post sobre el cuento "Respira".

Post sobre el cuento "Los tentáculos de Blef".

Enlace a "Los Atrevidos", maravillosa colección de Elsa Punset para los más peques de la casa.

Enlace a "El Emocionómetro del Inspector Drilo".

Enlace a "Un bosque tranquilo".

¡Prometo ir escribiendo posts de los libros que me faltan!

Y si queréis indagar más sobre todo lo relacionado con la educación emocional, os dejo el enlace al CONTENIDO DEL BLOG, donde lo encontraréis todo mejor estructurado.

CONVERSATION

1 comentario

  1. Me encanta tu proyecto, es muy interesante aunar las emociones y los cuentos. Me gustaría saber tu opinión si se puede adaptar al 1º curso del 2º ciclo de Infantil, con tres años para iniciarles en el gusto por la lectura y en el conocimiento de las emociones básicas.
    Un saludo.

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