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Emocionario: IRRITACIÓN

16 de octubre de 2014

Nueva semana, nueva emoción: la irritación. Seguimos avanzando en nuestro Proyecto Emocionario y tengo que decir que esta semana ha ocurrido algo que me ha hecho mucha ilusión. Ayer, cuando tuvimos la sesión de tutoría, les dije: "Bueno, ahora vamos a trabajar un poco el emocionario". Y al instante exclamaron: "¡¡¡Bieeeennn!!!". Así que estoy muy satisfecha, porque además de estar trabajando algo que creo que es esencial para ellos, ¡lo están disfrutando!

Llevaba ya expuesta en nuestro mural desde hacía unos días la ilustración de la emoción. Y reconozco que es una de mis favoritas.




¡No me digáis que no es acertada! No hay nada más irritante que un insecto revoloteando cerca de tu oído. ¡Me irrito sólo de pensarlo! ;-)

Pero cuando ya sabes qué emoción representa, no tiene gracia, es lógico que encontremos la relación al instante. ¿Qué pensaron mis alumnos (que nunca saben a priori de qué emoción se trata) al ver la ilustración? Pues de nuevo no fueron nada mal encaminados:

- David dijo que pensaba que era rabia. Le comenté que rabia era sinónimo de ira y que la vimos la semana pasada. Pero que guardan relación y luego la veríamos. Además, "rabia" se puede interpretar de varias maneras. Seguro que más de uno ha pensado mientras se intentaba quitar el insecto de encima: "¡Qué rabia!".
- Bruno pensó que se trataba del enfado. Por ahí, por ahí...
- Marc dijo que el animal estaba molesto. Sí, sí, seguro que molestia también siente...
- Lola preguntó si podía ser envidia. No, en este caso no, pero la envidia es un sentimiento a trabajar en profundidad. ¡En otra ocasión!

Finalmente les dije que se trataba de la irritación. Me miraron con cara extraña, bueno, no sé si definirla como extraña, supongo que es una palabra que no les resultaba muy familiar. Vamos, que cuando les dije irritación no pusieron cara de :"¡Ah! ¡Claro! ¡Irritación! Lo tenía en la punta de la lengua..."

Entonces leímos todo lo que el emocionario nos cuenta sobre la irritación. Nos explica que el mundo está lleno de colores, olores, sonidos... y que algunos nos resultan tan molestos que se nos instalan dentro y no podemos dejar en pensar en ellos. Cuando nos irritamos, somos muy conscientes de nuestros sentidos. Por ejemplo, el ladrido de un cachorro puede despertar ternura, pero ¿y si no deja de ladrar en todo el día? 

Para mí ese es un punto clave y así se lo hice ver a los alumnos. Un hecho puntual puede molestarte, enfadarte... pero pienso que es el hecho de la repetición, la constancia, lo que llega a irritarnos. Seguro que la primera vez que pasa el mosquito por nuestro lado casi ni nos inmutamos. ¿Pero y cuando vuelve, y vuelve, y vuelve, y vuelve...? ¡Arrrggghhh!

Entonces aprovechamos para enlazar con el sentimiento de la irritación con la ira, ya que la semana pasada vimos cómo ésta, en una sociedad civilizada como la nuestra, NO es útil, por lo que había que evitar que tomara el control mientras estuviéramos a tiempo, por ejemplo, al sentir un poquito de irritación.

Y nos quedamos con esa idea. Hay que llevar cuidado con la irritación, ya que si dejamos que vaya a más, y a más y a más, puede desencadenar en ira. Porque la irritación parte de una pequeña molestia, que aislada se puede soportar, pero cuando se repite, y se repite, y se repite, y se repite... a veces no podemos más y ¡zas! explotamos.

Me hace gracia cómo mis alumnos interpretan la ira, ya que repiten en muchas ocasiones la expresión "entrar en ira", como si hablaran de otro estado de la persona (como una especie de he entrado en "modo ira"). Es curioso, me cuesta expresarlo con palabras, pero yo percibo que lo sienten así cuando me dicen por ejemplo: "Cuando mi hermano me molesta, aprieto los puños para evitar entrar en ira". Y no me desagrada, porque a fin de cuentas, cuando uno pierde el control de sí mismo, pues es como si entrara en otro estado :-)

Bueno, que me voy del tema, pero ya sabéis que es difícil tratar las emociones de manera aislada y siempre las estamos relacionando. De hecho, el emocionario nos dice también que una irritación muy duradera nos lleva a sentir tensión. Y yo añado: "sentimos tensión cuando controlamos esa irritación y no explotamos primero". Ya hablaremos también de eso en otra sesión, porque acumular tensión no es nada saludable.

Y ahora os cuento qué irrita a mis alumnos:
  • Teo le irritan los mosquitos. Como al gato de nuestra ilustración. ¡Y como al resto de mortales! ¿verdad?
  • Marco siente irritación con las ratas. Yo le pregunté si de verdad era irritación o más bien miedo, asco... Pero me dijo que irritación :-)
  • Lola se irrita cuando su hermano se pone a llorar y no para. ¡Ay, Lola! ¡Cómo te entiendo! Yo también me irrito cuando mi hijo de 3 años no para de llorar o chillar. Ya vendrán tiempos mejores :-)
  • Claudia se irrita si su hermana se sube a su espalda y la molesta cuando está hablando con su papá. Claudia, habla con tu hermana y pídele que deje de hacerlo. Y ya de paso, pregúntale a ella qué le irrita de las cosas que haces tú. Así podéis ayudaros mútuamente a sentiros mejor.
  • Bruno se irritó cuando Alejandro le estaba molestando mientras hacía el pino. ¡Vaya! ¿Y quién es Alejandro? ¿Y cuándo ha pasado eso? Porque parecía que había ocurrido ese mismo día en tiempo de patio. Pero no, averigüé que Alejandro es un niño que no conozco y que pasó en una comunión. Por cierto, aprovechó para decirme que ¡ya había asistido a dos comuniones!
  • A Nico le irritan las cucarachas. Le pregunté lo mismo que a Marco, porque a mí las cucarachas me dan mucho asquito, ¡puaj!
  • Carlos G. se irrita cuando su hermana imita todo lo que dice. Te entiendo, pero ¿quién no lo ha hecho alguna vez? Y seguro que más lo hará cuanto más te irrite. Forma parte del juego. Creo que si la ignoras, ya no le resultará divertido y dejará de hacerlo. De todas formas, siempre es buena idea hablar con ella y decirle lo que sientes. 
  • Carlos S. se irrita cuando está tocando el piano y su hermano le molesta. Te digo yo que no te cundirá mucho la sesión de estudio del piano si no puedes estar tranquilo y concentrado. Pídele que respete tu tiempo de práctica pianística y ¡respeta tú también sus momentos de trabajo!
  • Biel comentó que nunca se había irritado. Lo mismo dijeron David y Pablo C. al final de la sesión, cuando les pregunté directamente, ya que no habían intervenido levantando la mano. Les pedí que reflexionaran un poco, porque quizás uno tiene gran autocontrol y nunca ha sentido ira, pero es difícil que nunca se sienta irritación. Pero no sé, igual me lo parece a mí y a ellos no les irrita nada. Mmmmm, esto me hace pensar... ¿seré una persona irritable? Lo consultaré con la almohada...
  • Toni siente irritación cuando algún compañero de clase le molesta. Entonces, pide educadamente que, por favor, dejen de molestarte y si no lo hacen, avisa a un profesor.
  • Ares se irrita cuando su perro le molesta mientras está haciendo los deberes. Igual a ti no te funciona hablar con el perro, pero puedes intentarlo. En cualquier caso, cuando hagas los deberes debes buscar un lugar adecuado donde no haya distracciones y te asegures de que no te van a molestar.
  • Luis se irrita cuando su perro ladra en el momento de la siesta. Aunque me ha confesado que él es el único que no duerme en el momento de la siesta y que aprovecha para jugar...
  • A Haizea le irritan los bichos. ¡Ay! Más animalitos irritantes...
  • Eric siente irritación cuando coge la play de su hermano y luego él se la quita. ¿Y le pides permiso antes de cogerla? Igual podríais llegar a un acuerdo. Y tú también hacer algo por él :-)
  • Pablo S. se irrita cuando le preguntan muchas cosas. Tengo que reconocer que me hizo gracia. Y es que hay personas que no son muy habladoras o extrovertidas, y no son de contar todo el día lo que piensan o lo que les ha ocurrido. ¡Y debe ser irritante que te bombardeen a preguntas! Pero bueno, todo es encontrar el equilibrio. Hay que respetar tu forma de ser, al mismo tiempo que tú intentas complacer a los demás porque, además, el diálogo es bueno. ¡Hablando se entiende la gente! Quizás sería buena idea acordar unos ratitos al día para hablar y donde están permitidas todas las preguntas, y también saber respetar tus momentos de estar tranquilo o no hablar.
  • Suyay se irrita cuando su hermana le dice muchas cosas. ¡Vaya! Otra que encuentra que los demás hablan demasiado. Pues no sé qué pensarán de mí, que hablo por los codos. ¡Les debo agobiar! :-P
  • A Adrián le irrita cuando está leyendo y su hermano da patadas a la pared. Sí, esos ruiditos pueden resultar irritantes, y más si intentas concentrarte. Habla con él y pídele que no lo haga, explicándole cómo te hace sentir.
  • A Giula le irrita cuando lee, su primo pequeño quiere jugar con ella y se pone a llorar porque ella no puede. ¡Menudos lectores tenemos en clase! Bueno, te digo lo mismo que a Adrián. Habla con tu primo, y explícale que, cuando termines de leer, jugarás encantada con él.
  • Keyla se irrita cuando está haciendo los deberes y su primo habla. Claro, si es que cuando intentamos concentrarnos, nos irritan más los ruidos. Lo mismo, habla con él y llegad a un acuerdo.
  • Marc siente irritación cuando su hermana le habla y le molesta mientras está leyendo o concentrado. ¡Y cuenta que a veces no puede más y llega a explotar! Hemos hablado de un montón de situaciones similares, así que toma nota. Habla con ella y llegad a un acuerdo para evitar que se repita. Además, cuando uno acumula y acumula y acaba explotando, suele decir o hacer cosas que no le gustan. Así que hay que buscar soluciones antes de llegar a ese punto.
  • A Joshua le irrita cuando hay una mosca en la cama. ¡El colmo de la irritación! ¡Si yo sólo quiero dormir y esta mosca pesadísima no me deja! Y es que las moscas pueden ser muy irritantes. También son especialistas en acudir a nuestras comidas al aire libre sin que nadie las invite. ¡Eh, mosca! ¡Que esa paella es mía!

¿Y a vosotros qué os irrita? ¿Os irritáis con facilidad? ¿O no hay nada que pueda perturbar vuestra paz interior? Si es así, ¡contadme el secreto!

¡La semana que viene más!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha de la irritación y aquí la solución.

Aquí si quieres adquirir el libro Emocionario.

8 comentarios:

  1. Hola Elena, pasaba para saludarte y decirte que me encanta tu blog. Si no tienes inconveniente me gustaría añadirte entre mis blogs favoritos en mi lista y ya de paso te invito a visitar el mío gemaestra.blogspot.com Trabajamos de una manera muy parecida, por cierto, yo también estoy con el emocionario en mi aula de primero y, aunque sólo llevamos tres sesiones a mis duendes les encanta!
    un saludo

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    1. Hola Gema,

      Encantada de conocerte. He visitado tu blog y seguro que vuelvo para ver cómo trabajas y estar en contacto. Ya te creo cuando me dices que a tus niños les encanta el emocionario. Los míos están entusiasmados y, como ves, participan un montón.

      Un abrazo.

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  2. Hola! He visitado vuestros blogs y me gusta mucho la idea del emocionario. Me compré el libro para trabajarlo en mi aula, pero quisiera saber de donde puedo descargar las imagenes para imprimirlas y colocarlas en el espacio del aula que he preparado para este proyecto.
    Muchas gracias!!!

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    1. ¡Hola! Pues tengo que decirte que yo las escaneo del libro (y luego las retoco para disimular el centro del libro, ya que las imágenes ocupan 1 página y media de la contigua). Alguna he encontrado buscando el google, pero el resto son escaneadas. ¡Un saludo!

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    2. Claro!! Cuando compre el libro vi que ocupaban mas de un pagina y como en tu blog las vi completas pense que igual se podian descargar asi de alguna pagina web... las retocas con algun programa en especial?? Muchas gracias!!!

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    3. Pues yo uso Aperture para Mac, pero te servirá cualquiera que tenga la opción "clonar". Coges una zona cercana a lo que quieres modificar y vas retocando. Al principio hay que ser bastante mañoso, luego le vas cogiendo el truquillo. Yo tampoco me esfuerzo demasiado para que queden perfectas, porque entonces ya sí que lleva muchísimo tiempo. Lo que intento es disimular visiblemente la zona interior del libro. Si ves alguna imagen perfecta, como la de esta entrada, es que la he descargado de internet. La de la ira me quedó fatal, en cambio, la de esta semana (aún por desvelar) ha quedado casi perfecta.
      ¡Un saludo!

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  3. Hola Elena,
    Tu blog me parece muy interesante y aunque no soy maestra, me das muchas ideas de cómo enfocar ciertos temas en casa. Agradezco mucho la dedicación de muchas/os profesoras/es como tú.
    Me pareció muy curioso el comentario que hiciste en su momento sobre cómo los/as niños/as describen el sentimiento de ira como "entrar en ira". Yo había leído tu post antes de presentarle el sentimiento a mi hija de 6 años y curiosamente empleó la misma expresión. "Entro en ira cuando Marina (su hermana de 2 años), llora y no me deja escuchar el cuento.
    Algo les debe mover para que lo interpreten así, claro está.

    Un saludo

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    1. Hola,

      Me alegra mucho que mi blog te sirva de ayuda para enfocar algunos temas con tus hijos.

      En cuanto a lo de "entrar en ira" sí, me resulta curioso. Lo deben vivir como una transformación, jeje.

      ¡Un abrazo!

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