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Malala, en lucha por el derecho de todos los niños a la educación

15 de octubre de 2014

Poco puedo decir de Malala que no se haya dicho ya. No en vano es la persona más joven galardonada con el Premio Nobel de la Paz (10 de octubre de 2014) por su lucha contra la supresión de los niños y jóvenes y por el derecho de todos los niños a la educación.

Su historia es una de esas que te hacen sentir, por lo menos, insignificante. Siendo sólo una niña (17 años) lleva ya años luchando firmemente por su causa. A los 13 años escribía un blog para la BBC (bajo un pseudónimo) explicando su vida bajo el régimen que sufría en su zona natal de Pakistán. Los talibanes cerraron las escuelas privadas y prohibieron la educación de las niñas entre 2003 y 2009. Y en 2012 fue víctima de un atentado terrorista donde abordaron el vehículo que servía como autobús escolar y le dispararon repetidas veces en el cráneo y en el cuello. Aunque ahora se la conoce por este gran Premio, desde 2011 no ha dejado de recibir premios nacionales e internacionales por su constante lucha y su gran labor. Ha escrito un libro autobiográfico en 2013 ("Yo soy Malala"), ha creado una fundación ("Fundación Malala")... Vamos, lo normal para cualquier niña de su edad.

No voy a extenderme demasiado en contaros su historia porque podéis encontrar muchísima información sobre ella en otras páginas, pero no podía dejar pasar la oportunidad de poner mi granito de arena, al menos mencionando su campaña. También quiero reflexionar sobre algunas de sus frases que más me han llamado la atención:

  • "Un niño, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar al mundo. La educación es la única solución". Creo que esta es su frase más conocida y no me extraña, ya que es clave: sitúa a la educación como el motor de todo, le da el poder más absoluto. Ojalá todos los gobernantes lo tuvieran tan claro...
  • "Teníamos dos opciones: estar calladas y morir, o hablar y morir. Y decidimos hablar". Sin palabras. Uno se hace una idea, por una parte, de lo anuladas que estaban como personas, y por otra, del gran valor y coraje que tienen.
  • "La educación es un poder para las mujeres, y eso es por lo que los terroristas tienen miedo a la educación. Ellos no quieren que una mujer se eduque porque entonces esa mujer será más poderosa". Machismo en estado puro, llevado al último extremo. Increíble en pleno siglo XXI, pero por más que queramos girar la cabeza, ahí está.
  • "La educación no es oriental y occidental. La educación es educación y es el derecho de cada ser humano". Sencillo, ¿no? Pues no todos piensan lo mismo...
  • "Sabía que me iban a disparar, pero no quise parar mi campaña (contra la influencia talibán y a favor de la educación). Estaba preparada para que me dispararan". ¿Y cómo se queda uno? Eso es luchar por tus ideales hasta la última consecuencia.
  • "La mejor forma de luchar contra el terrorismo y por la educación es a través de la política. Por eso lo elegí, porque un médico solo puede ayudar a una comunidad, pero un político puede ayudar a todo un país". Y es que Malala, hace unos años, quería ser doctora. Pero ahora quiere ser política (de las buenas, como ella misma ha dicho). Espero que consiga muchos de sus objetivos y podamos ver, por fin, una nueva forma de política.
  • "Los terroristas pensaban que podrían cambiar mis objetivos y frenar mis ambiciones, pero nada cambiará mi vida excepto esto: la debilidad, el miedo y la desesperanza. La fuerza, el poder y el valor nacieron". Otro ejemplo claro de tenacidad y lucha.
  • "Volver al colegio me hace muy feliz. Mi sueño es que todos los niños en el mundo puedan ir a la escuela porque es su derecho básico". Lo dijo después de volver a clase tras recuperarse de las lesiones del atentado. Tanta es su implicación y su deseo de asistir al colegio, que el día que se concedían los Premios Nobel ella estaba en clase como cualquier otro día, y fueron sus profesores quienes les comunicaron que había ganado el Premio. Aún como ganadora, continuó su jornada escolar y acabó todas sus clases.
  • "Parte de la naturaleza humana es que no aprende la importancia de nada hasta que se nos arrebata algo de nuestras manos". Desgraciadamente es así. Como coloquialmente se ha dicho siempre: "no aprecias el valor de las cosas hasta que las pierdes". 

Creo que mucho tenemos que aprender de Malala. Para empezar, nuestros políticos, que deberían cambiar nuestro penoso sistema educativo. Ya está bien de reformas educativas que unos implantan para que otros supriman en cuanto llegan al poder. El sistema educativo no necesita reformas, necesita construirse de nuevo bajo un prisma totalmente diferente. Y darle a la educación, de una vez por todas, el lugar que le corresponde en una sociedad. Y para continuar, todos en general, porque vale, nuestro sistema educativo es penoso, pero lo tenemos. Y falta mucha implicación en la educación, tanto por parte de muchos alumnos como por parte de otras muchas familias. Pero volvemos a lo de antes, no lo valoras cuando lo tienes fácil y a tu alcance.

En fin, seguro que oiremos hablar mucho de Malala. Le deseo que consiga todos sus propósitos, que son, sin duda, muy ambiciosos. Aquí tenéis el vídeo del discurso que dio al recibir el Premio Nobel. Cuesta creer que tenga la edad que tiene. Por una parte, me produce una gran admiración, pero por otra, siento que ha perdido su infancia luchando por lo que le deberían haber luchado los adultos, por algo que le tendría que haber sido concedido por derecho. ¡Ánimo, Malala!

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