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Emocionario: SATISFACCIÓN

22 de septiembre de 2015

A puntito de acabar el Proyecto Emocionario, hoy vamos a hablar de la satisfacción. En esta ocasión nos encontramos con una de esas ilustraciones que yo considero algo ambigua. Bueno, al menos me parecía bastante claro que no sería fácil para mis alumnos adivinar de qué se trataba.




Y no me equivocaba. Miraban la ilustración con atención, pero andaban bastante perdidos. Ni siquiera hacían propuestas. Así que les di una pista con una de las frases de la sesión anterior: "Un deseo cumplido nos da..." y continué con: "Saciar una necesidad nos produce...". Y entonces sí, varios alumnos dijeron: SATISFACCIÓN.

Lo teníamos bastante claro: Saciar una necesidad nos produce satisfacción. Esta necesidad puede ser física (como, por ejemplo, calmar el hambre o saciar la sed) o emocional (como, por ejemplo, hacer un dibujo, leer un libro o dar un abrazo).

Cuando te sientes satisfecho aumenta la confianza que tienes en ti mismo, especialmente cuando la satisfacción la generan tus propias capacidades o tu comportamiento. Por ejemplo, si te sientes satisfecho por haber ganado una carrera, la confianza en ti mismo aumentará, porque habrás comprobado que eres un buen corredor. Y si, además, has estado entrenando duro para esa carrera, todavía más. En ese sentido, quiero hacer referencia a la cultura del esfuerzo, que parece que últimamente hemos olvidado un poco (lo queremos todo aquí y ahora, tendemos a sobreproteger a los niños y les acostumbramos a que lo consigan todo con demasiada facilidad). Con el esfuerzo la persona avanza y, consecuentemente, también la sociedad. Hablamos mucho de la crisis económica, pero lo cierto es que el esfuerzo es también un valor en crisis. Y cuando te esfuerzas y consigues tu objetivo, la satisfacción es la mejor recompensa. De hecho, se puede incluso experimentar satisfacción en la derrota. Volviendo al ejemplo de la carrera, si no ganas la carrera pero has conseguido mejorar el resultado anterior, ¡es un gran logro y puedes sentirte satisfecho! Por tanto, es importante que enseñemos a los niños a que la satisfacción tiene que venir marcada por nuestro propio comportamiento, nunca supeditada a los demás. Superarte a ti mismo te llena de orgullo.

¿Y cuando se han sentido satisfechos mis alumnos?

  • Biel: "Cuando me fui al hotel de 4 estrellas, fui a merendar y había churros con chocolate. Me los comí y me sentí muy satisfecho. Y repetí". Claro, es que ahí la satisfacción es doble: ¡sacias el hambre y además son una delicia!
  • Marc: "Cuando estoy en el cole merendando y mis padres me han puesto palitos de cangrejo y otras cosas, me lo como todo menos los palitos, luego me como los palitos y me siento satisfecho". ¿Porque te encantan los palitos de cangrejo o porque con ellos por fin te sentiste saciado?
  • Carlos G: "Cuando saco buenas notas, me siento satisfecho". Claro que sí, y si te esfuerzas para sacarlas, más satisfecho que si te resulta todo muy fácil. Además, tu maestra y tus padres se sentirán orgullosos de ti. Y ocurre lo mismo que con la satisfacción: cuanto más te hayas esforzado, ¡mayor será el orgullo!
  • Óscar: "Cuando como macarrones con tomate, cuando me los como todos, me siento satisfecho". ¡Es que no veas cómo llena la pasta!
  • Eric: "Lo mismo que Óscar". Los macarrones con tomate son un básico de la gastronomía infantil ;-)
  • Adrián: "Lo mismo que Carlos G. Y cuando hago la cama y la acabo, me siento satisfecho". Y si te queda sin arrugas, ya ni te digo ;-)
  • Giulia: "Cuando era pequeña, me había ido a un parque acuático, había un tobogán súper alto, me monté y me sentí satisfecha". ¡De lo divertido que fue y de lo valiente que fuiste!
  • Teo: "Un día, cuando estaba en Venecia, vimos unos barcos, montamos y sentí satisfacción". ¡Sí, cuanta satisfacción nos producen los viajes! ¡Que el ocio también es una necesidad!
  • Keyla: "Lo mismo que Carlos". Ares y Marco dijeron que ellos también. Y es que sacar buenas notas es una de las mayores satisfacciones de los niños. Aunque, repito, más que la nota hay que valorar el esfuerzo. Si me he esforzado y he mejorado ¡ya puedo estar satisfecho! Por poner un ejemplo: si un niño empieza el curso con un 5, y a base de esfuerzo constante de "hormiguita" acaba con un 7, tiene mucho más valor que otro que empiece con un 10, no se esfuerce durante el curso y acabe con un 8. ¡La nota sólo es un número!
  • Claudia: "Cuando estaba en casa de mi abuela, el viernes y el sábado, me quedé a dormir ahí y al día siguiente ella me enseñó a hacer puntilla y acabé todo el hilo. Era una bola así de grande (haciendo el gesto) y me sentí satisfecha". Es que no hay nada como elaborar algo con tus propias manos. ¡Cuánta satisfacción al ver el resultado! Por cierto, tienes una abuela fantástica, que os cuida mucho y hace unas cosas preciosísimas. Después de todas las sesiones del Proyecto Emocionario, ¡parece que casi la conozco!
  • Pablo S: "Cuando vi un tiburón (en Palma Aquarium), me sentí satisfecho". Tenías muchas ganas, ¿verdad?
  • Bruno: "Me siento satisfecho por tu blog". Vaya, gracias. ¿Disfrutas de ver todas las cosas que hacemos en clase? ;-)
  • Pablo C: "Primero, me siento satisfecho por los cuentos del Aula de Elena (es decir, por la sección de videocuentos). Y segundo, por la canción de Sonrisa". Pues ya lo creo que podéis estar bien satisfechos. Los cuentos los narráis como auténticos profesionales, ¡y es una gozada verlos! Y el videoclip de sonrisa me dejasteis sin palabras. ¡Cuánta entrega! Además, fue un sprint en el todos pusimos de nuestra parte para dar lo mejor de nosotros mismos. Y se desprende un compañerismo y un "buen rollo" que es lo que más me gusta. ¡Un grupo bien unido!
  • Toni: "Lo mismo que Pablo C".
  • Haizea: "Lo mismo que Bruno". ¡Parece que a mis niños les gusta el blog!

¿Y a vosotros? ¿Qué os produce satisfacción? Para mí, nada comparable como el trabajo bien hecho. Lo reconozco, soy perfeccionista ;-) También si un día voy al gimnasio y lo doy todo (pero eso ocurre bastante poco a menudo, por desgracia). Así que, a fin de cuentas, todo lo que supone un esfuerzo, ¿verdad? 

En breve, ¡una nueva emoción!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha de la satisfacción.  Y aquí la solución.

4 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por compartir todo lo que haces en el aula. Yo, que llevo poco tiempo en la profesión, aprendo muchísimo con tus aportaciones. Hoy mismo he comprado el Emocionario para trabajarlo con mis alumnos de primero. Espero hacerlo bien y que aprendan un montón.

    Un saludo,

    Ángeles

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    1. Hola Ángeles.
      Me alegra que te sirvan mis ideas. Estoy segura de que lo harás genial y que tus alumnos lo disfrutarán tanto como tú.
      ¡Un abrazo!

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  2. Hola Elena, yo también soy maestra y trabajo con el emocionario con mis chic@s de 2º. Antes de comenzar una nueva emoción siempre le "echo un ojo" a cómo te ha ido a ti. Gracias por compartirlo todo. Un saludo compañera.

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    1. Muchas gracias, Raquel. Me alegra mucho que mis sesiones te ayuden a abordar las tuyas.
      Un abrazo.

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