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Emocionario: HOSTILIDAD

31 de marzo de 2015

Después de una semana publicando exclusivamente contenido del Proyecto Los aviones, hoy traigo un nuevo post del Proyecto Emocionario, en el cual tratamos la hostilidad.

La verdad es que, en esta ocasión, tenía cero esperanzas de que mis alumnos adivinaran de qué se trataba a partir de la ilustración. Y es que "hostilidad" no es una palabra que empleen muy frecuentemente los niños de 6 años... Bueno, a partir de ahora, mis alumnos sí ;-)


Sin embargo, Bruno me sorprendió con un intento. "¿Es la hostalidad?", me preguntó. Vaya, parece que has visto o recuerdas algo, pero hay una vocal equivocada. Es la hostilidad.

Vimos en el emocionario que sentimos hostilidad cuando alguien se opone a nosotros o a nuestros deseos. Por ejemplo, cuando deseas a toda costa salir a jugar al parque pero tus padres no te dejan.

Cuando sentimos hostilidad, deseamos llevar la contraria. Nos conduce a rechazar a la otra persona, incomodarla, atacarla, molestarla, insultarla...

La hostilidad tiene causas negativas tanto para quien recibe las conductas agresivas como para quien las genera, ya que el uso de la violencia y la agresión generan aumento del estrés y los nervios, del mal humor, de la disconformidad y, en definitiva, de la insatisfacción con el otro o con lo que nos rodea.

Si indagamos un poco en la palabra hostil, vemos que se aceptan como sinónimos las palabras adverso, contrario, opuesto, enfrentado, desfavorable, rival, enemigo... Se aplica a la persona que muestra una actitud de enemistad o aversión hacia otra (por ejemplo, el equipo se encontró con un público hostil). También se aplica a un medio difícil o adverso para la supervivencia (por ejemplo, la especie humana ha mejorado su posibilidad de supervivencia en los medios hostiles).

Si, en vez de ser hostiles con alguien, lo admitimos en nuestra vida, estamos desarrollando nuestra aceptación.

¿Y qué nos cuentan mis alumnos sobre sus experiencias con la hostilidad?

  • Óscar sintió hostilidad "cuando jugaba al campo de fútbol de playmobil y mi madre decía que tenía que recoger, y yo: <¡no quiero!>".
  • Marc  siente hostilidad "cuando le pregunto a mi madre si puedo ver vídeos en la tablet y me dice que no, y se la robo". Vaya, vaya... ¿y no sería más adecuado intentar negociar? ;-)
  • A Marco le sucede algo similar "cuando yo quiero jugar en la tablet y mi madre me dice que no". Bueno, en este caso parece que se resigna...
  • Biel siente hostilidad "cuando digo en mi casa que quiero un paquete de cromos de fútbol y me dicen que no".
  • Bruno nos cuenta que él la siente "cuando mi hermano está en la cama en un fin de semana que no tiene que ir a trabajar y le digo si me puedo poner en su cama y me dice que no. También cuando mi primo me dice que me va a dejar el minecraft en su play y luego me dice que no".
  • Keyla siente hostilidad "cuando yo quiero salir con Lola y mi madre me dice que no".
  • Claudia se siente así "cuando quiero jugar a las damas con mi abuelo y me dice que no porque tiene que tomar el café y ver las noticias".
  • Eric siente hostilidad "cuando tengo una cosa y mi hermano me la quita".
  • Teo nos cuenta que en su caso siente hostilidad "cuando mi madre me dice que haga sumas y yo no quiero".
  • Toni nos dice que a él le pasa "lo mismo que a Marc". ¿Y también te llevas la tablet a hurtadillas?
  • Lola siente hostilidad "cuando mi abuela viene a casa, yo quiero que juegue al monopoly y se tiene que ir". ¡Nada menos que al monopoly, que las partidas son eternas! Claro, normal que se tenga que ir. El monopoly hay que cogerlo con tiempo ;-)
  • David siente hostilidad "cuando quiero jugar al bingo con mi madre y me dice que no".
  • Carlos S. se debió inspirar con la aportación de Lola porque nos contó que siente hostilidad "cuando quiero jugar al monopoly junior con mi madre y me dice que no. También cuando me dice que tengo que limpiarme las manos y yo no quiero".
  • Luis siente hostilidad "cuando mi hermana tiene la tablet y yo la quiero".
  • Joshua siente hostilidad "cuando quiero jugar en mi iPad y mi mamá dice que no".

Como veis, todos mis alumnos pusieron ejemplos en los que alguien se opone a sus deseos. Sin embargo, quise aclararles que no siempre que alguien nos dice que no, sentimos hostilidad. También cabe la posibilidad de que nos parezca razonable y lo aceptemos de buena gana. Por tanto, han de mirar en su interior y aprender, poquito a poco, a identificar lo que sienten. ¡En ello estamos semana a semana!

¿Y vosotros? ¿Sentís hostilidad a menudo? ¿O la percibís en vuestro ambiente? ¡Espero que mis alumnos sientan que nuestra aula es todo lo contrario a lo que podríamos llamar un lugar hostil!

¡Hasta la próxima emoción!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha de la hostilidad y aquí la solución.

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