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Emocionario: SERENIDAD

6 de noviembre de 2014

Añadimos una emoción nueva a la lista. Esta semana, en nuestro Proyecto Emocionario, trabajamos la serenidad. La semana pasada, trabajando el alivio, vimos como aliviadas las dificultades, reaparece la paz, nos sentimos tranquilos. Y era el camino hacia la serenidad.

Y aquí tenemos la ilustración correspondiente.



¿Qué han pensado mis niños cuando han visto la ilustración?

- Lola ha pensado que representaba la alegría.
- Adrián le ha dicho a un compañero (no se dirigía a todos, pero yo le he oído porque le tenía muy cerca) que parecía el amor, pero que ya lo habíamos estudiado (me ha hecho gracia la palabra "estudiado").
- A Pablo C. le sugería tristeza.
- Bruno ha dicho alivio. Igual le sonaba de haber comentado algo con los compañeros, porque él no estaba la semana pasada, cuando trabajamos lo trabajamos.
- Carlos S. pensaba que era el enfado. Le he sugerido que mirase bien la ilustración y que se fijase en la expresión de los peces, en su cara, a ver si se lo seguía pareciendo.
- Ares ha dicho que cariño.
- Carlos G. ha dicho que pensaba que era la paz. ¡Caliente, caliente! Muy bien, Carlos.
- Giulia pensaba que era la tranquilidad. Pues casi, casi. Ya estamos muy cerquita.
- Pablo S. relacionaba la ilustración con disfrutar.
- A Claudia, en cambio, le recordaba a la pena.

Después de sus aportaciones, les he desvelado el misterio: se trataba de la serenidad, muy en la línea de la paz y la tranquilidad.

¿Y qué nos cuenta el emocionario sobre la serenidad? Pues que es una sensación de calma y armonía (les he explicado el significado de armonía, tanto a nivel general como a nivel musical ;-). Una persona serena está tranquila, apacible y, además, pide las cosas con amabilidad y dulzura.

También nos dice que la serenidad es como un superpoder, con el que puedes ver más claro lo que sucede y lo que ha sucedido. Y entonces hemos aprovechado para recordar que la ira, hacía precisamente lo contrario: no nos dejaba pensar. En este punto hemos incidido bastante, poniendo el ejemplo de que casi siempre, cuando se nos ha pasado el enfado, vemos que algo no tenía tanta importancia como creíamos. Y hemos llegado a la conclusión de que a veces es mejor esperar a que se nos pase el enfado y estemos tranquilos y serenos, para hablar o buscar una solución a un problema. Precisamente por eso, porque la ira no nos deja pensar. Lo mismo ocurre con los nervios, que pueden exagerar nuestra percepción. Por eso, bien serenos, decimos que lo vemos todo con más claridad.

Creo que esto es muy importante para los papis. Cuando un niño está en plena rabieta (cuando son pequeños) o muy enfadados (más mayores) no va a tener mucho efecto ponerse a hablar o intentar razonar con ellos. Es mejor esperar a que pase el temporal para luego hablar tranquilamente de lo que ha pasado, porque estarán mucho más receptivos y obtendremos un mejor resultado. Un libro que me regalaron y leí este verano ("El cerebro del niño ") explica claramente por qué ocurre eso. Y aunque ya me parecía lógico y de sentido común, comprobé que había una explicación científica detrás.

También hemos visto que la serenidad se puede ejercitar como si fuese un músculo, y que entrenarlo ayuda a aumentar nuestra felicidad. Y es que si uno se pasa el día enfadado, nervioso, impaciente, acelerado... no ayuda mucho a nuestro bienestar y, por tanto, felicidad. Nosotros ya llevamos casi dos meses buscando serenidad en el aula para sentirnos más a gusto (¡lo estamos consiguiendo!), pero ahora, además, ¡le ponemos nombre! Cuando empezamos a estar un poco movidos, decimos "¿nos serenamos?"

¿Y qué han dicho mis alumnos sobre la serenidad? Hoy les he dejado hablar sobre cualquier aspecto de la serenidad, pero ellos se han centrado en su propia experiencia, como hemos hecho el resto de las semanas:

  • Carlos S. comenta que cuando su hermano no está, él siente serenidad en casa de sus abuelos, en la piscina, tumbado en el colchón, oyendo los pajaritos y los árboles... Ya me imagino la estampa idílica. Y me ha hecho gracia el condicionante de que su hermano no esté. ¡Claro! Con un hermano no hay quien se serene, ¡siempre hay algo mejor que hacer, ya sea jugar o "buscarnos las cosquillas"!
  • Carlos G. ha dicho que siente serenidad cuando está leyendo. Me ha dejado a cuadros. ¡Y me parece fenomenal! Eso es que disfruta con la lectura y que se centra en lo que lee, dejando el resto de cosas de lado. ¡Súper, Carlos! ¡Asociar la lectura con algo que nos produce bienestar es lo más!
  • Marc nos ha contado que cuando su hermana pequeña molesta y su madre se la lleva a dormir, por fin encuentra la serenidad. ¡Y luego se acuesta él!
  • Claudia comenta que cuando está viendo la televisión y su hermana no está, siente serenidad. ¡Vaya! Otra que se serena cuando no hay hermanos de por medio ;-)
  • Teo y Marco se han sumado a Carlos G, diciendo que ellos también sienten serenidad cuando están leyendo.
  • Nico ha dicho que a él le pasa lo mismo que a Marc.
  • Y Óscar, Giulia y Adrián se apuntan a la serenidad tumbados en la piscina. ¡Igual se han inspirado con la ilustración de los peces! Pero bueno, es que el agua relaja, basta pensar en un spa para comprobarlo. Y acabo de ver un anuncio de fuentes de agua que decía: "paz y serenidad para tu hogar".
  • En cambio, Joshua, Biel, David y Bruno aseguran que nunca están serenos. ¡Pues habrá que ejercitar ese "músculo"! ¡Porque es bueno encontrar momentos de serenidad entre tanta actividad! Venga, un ratito corto y vamos aumentando poco a poco ;-)
En fin, espero que después de esta sesión, todos encontremos momentos de serenidad en nuestras vidas, para relajarnos, sentir paz, disfrutar y ¡sentir esos superpoderes que nos hacen ver todo más claro!

¡La semana que viene más!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha de la serenidad y aquí la solución.

Aquí si quieres adquirir el libro Emocionario.

4 comentarios:

  1. Hola Elena,
    Soy Sandra, mamá de Claudia. Me encanta el Proyecto Emocionario y me hacen mucha gracias los comentarios de los peques. Enhorabuena por tu excelente blog!

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    Respuestas
    1. Hola Sandra. Muchísimas gracias. ¡Es verdad que los comentarios de los niños son totales! Pero lo que me encanta de verdad es la naturalidad con la que hablan de cualquier cosa. Espero que este proyecto les ayude en un futuro a hablar con naturalidad de sus sentimientos y a aumentar su empatía.
      Un abrazo.

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