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Emocionario: ODIO

2 de octubre de 2014

Esta semana hemos añadido una nueva emoción a nuestro Proyecto Emocionario: el odio. Vimos la semana pasada el amor, que precisamente es lo opuesto al odio. Es una emoción que parece obvia, pero que mis alumnos no tenían muy clara, puesto que en algunos casos confundían con la ira.

Empezamos, como siempre, colgando la ilustración en nuestro mural del aula. Y, como ya es habitual, empezaron a "rumiar" de qué emoción se trataba.




Ayer, miércoles, les pregunté por sus conjeturas. Hablaron de tristeza, de enfado, de rabia... Parece que tenían claro que no se trataba de una emoción positiva (aunque a mí no me gusta hablar de emociones positivas o negativas, sino de aquellas que nos hacen sentir bien o no). Finalmente, les desvelé el misterio: se trataba del odio.

En esta ocasión, antes de empezar a trabajar y leer el significado de la emoción, quise saber qué entendían ellos por odio. Y aquí tenéis algunas de sus respuestas:

- Marc: "Cuando te enfadas con alguien a veces dices te odio". Bueno, a veces eso ocurre, pero ¿qué significa cuando se dice eso? Y entonces respondió: "Que no estoy contento contigo".
- Claudia: "Uno cuando te odia no quiere estar contigo".
- Lola: "¿Es como la envidia?". Le respondí que no, que son emociones diferentes. En cualquier caso, de nuevo, lo relacionaba con una emoción no positiva.
- Carlos G: "Quiere decir que ya no te quiere".
- Teo: "Cuando te enfadas mucho con el otro y ya no es tu amigo".
- Biel y Carlos S: ambos estaban de acuerdo en sus conclusiones: "si te enfadas mucho con alguien tienes ganas de pegarle". Es una consecuencia que a veces tiene lugar, pero que en cualquier caso, hay que saber dominar, porque pegar nunca es correcto. Luego trabajaremos de lleno en eso.

Una vez que escuchamos las aportaciones de cada uno, procedimos a leer lo que nos cuenta el emocionario: "El odio es una gran antipatía, un rechazo que sentimos hacia algo o hacia alguien".

¿Cuánto dura el odio? "A veces, mucho tiempo. Otras, sólo un ratito. Puedes sentir un odio fugaz hacia una persona, pero eso no significa que la hayas dejado de querer".

Y, para concluir, una frase que trabajamos mucho: "Si el odio nos mueve a la acción, sucumbimos a la ira".

¡Mucho para reflexionar sólo con estas tres frases!

En cuanto a las personas, nos centramos en el odio fugaz, aquel que sentimos como consecuencia de un enfado, pero que "no es real". Es decir, lo sentimos momentáneamente, pero en realidad no dejamos de querer a la persona. Y es que ese sentimiento, normalmente, lo sienten con sus más allegados: amigos, hermanos, papás... cuando hay un conflicto y se sienten enfadados. Y, nunca, jamás, van a dejar de querer a esas personas. No quise profundizar más en ese aspecto, porque quiero que lo vean así. ¿De verdad se puede odiar permanentemente a alguien? Pues supongo que sí, pero  prefiero que por ahora no lo sepan y espero que ellos no lo lleguen a experimentar nunca. Así, que en mi clase, el odio hacia las personas es fugaz, siempre fugaz. Y se trabaja para encontrar una solución :-)

En cuanto a las cosas o situaciones, la cosa es diferente. Yo les expliqué que el odio, ante una situación mala o indeseable, no tiene por qué ser algo negativo. En la definición vemos que el odio es antipatía o rechazo, es decir, una especie de "no me gusta nada" (para que lo entendieran mejor), y les puse un ejemplo: "Alguien puede odiar las injusticias", porque es una situación no correcta. Sin duda, yo siento antipatía ante las injusticias: ¡no me caen bien! :-)

Ahí parece que se animaron. Eso de buscar cosas o situaciones "que no me gustan nada" lo tuvieron mucho más fácil. Así que, como cada semana, buscamos en nuestra propia vida, experiencias de la emoción:

  • Luis y Toni: "Odio cuando me pegan".
  • Adrián: "Odio cuando me castigan".
  • Nico, Eric y Haizea: "Odio las lentejas".
  • Marc: "Odio las ciencias". Le pregunté si las naturales o las sociales. Y me contestó: "¡Nooooooo! ¡Esas no! Yo digo las de laboratorio".
  • Carlos S: "Odio a mi hermano cuando me hace enfadar". Sí, de eso ya hemos hablado antes, pero es muy fugaz, porque en realidad le quieres mucho :-)
  • Bruno: "Odio los terremotos".
  • Marco: "Odio los tigres".
  • Pablo S: "Odio la cebolla".
  • Lola: "Odio cuando mi hermano me tira del pelo".
  • Óscar: "Odio los petardos". Como Bruno y Marco, odia algo que le da miedo.
  • Carlos G: "Odio las pelis en 3D". Jajajaja, ¡estos chicos son totales!
  • Claudia: "Odio cuando mi hermana me hace enfadar y chillar".
  • David: "Odio las ratas".
  • Keyla: "Odio las princesas". Una niña muy original y con personalidad, ¡sí, señor!
  • Joshua: "Odio cuando alguien está enfadado".
  • Teo: "Odio los gormitis".
  • Suyay: "Odio los elefantes".

Pregunté directamente a Pablo C por qué no participaba, y me contestó que no tenía nada que decir. "¿Entonces no odias nada?", le dije, y me contestó que no. ¡Pues fenomenal! Pablo, sin duda, siempre está feliz. También le pregunté a Giula y Jaime, y tampoco odiaba nada :-) Así que los que no participaron, lo tenían muy claro. Eric y Ares no estaban en ese momento.

Otro aspecto en el que quise incidir, como he apuntado anteriormente, fue en la última frase, la que indica que si el odio nos mueve a la acción, sucumbimos a la ira, ya que varios alumnos comentaron que cuando se enfadaban, sentían ganas de pegar (súper habitual, ¿eh? No es cosa de mis niños. Y muchos de los que no lo comentaron, van en la misma línea). Entonces hablamos del tema, y aclaré que eso es ira (algunos no entendieron la palabra y les dije que era lo mismo que rabia. Eso sí lo entendieron :-). Y que la ira NUNCA conduce a nada bueno, por lo que hay que evitar perder el control mientras estemos a tiempo. Tampoco quise extenderme demasiado, ya que es una emoción que trabajaremos en solitario durante una semana, pero sí intenté que les quedara claro que hay que separar el odio de la ira. Aunque una situación no nos guste nada, nada, nada de nada, hay que saber gestionarla, y nunca llegar a la ira o rabia. 

En fin, creo que esta emoción, que a priori es desagradable, también hay que saber identificarla y gestionarla, puesto que forma parte de nuestro complejo mundo emocional. Cuanto más comprendamos y sepamos expresar lo que sentimos ¡mejor! Repercutirá en nuestro propio bienestar y en el de quienes nos rodean :-)

¡La semana que viene más!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha del odio y aquí la solución.

Aquí si quieres adquirir el libro Emocionario.

6 comentarios:

  1. Hola Elena yo también he empezado a utilizar el emocionario y de casualidad dí con tu blog en el mejor momento. Lo primero darte las gracias por compartir tu trabajo,..¡me encanta! T
    Tengo una preguntilla. Como tú bien dices nuestros alumnos aún son muy pequeños para realizar las fichas que se adjuntan pero, ¿haces tú alguna otra, o únicamente lo trabajas de forma oral?? Muchas gracias y un saludo. Ana Bastida

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    1. Hola Ana. Pues la verdad es que por ahora lo realizo todo de manera oral. ¡Su capacidad de atender y participar es bastante buena para la edad que tienen! Y por ahora, así me funciona. No te quiero decir que en un momento dado podamos hacer alguna actividad escrita, algún dibujo, mural... pero por norma no puedo. ¡No me bastan las horas de clase para hacer todo lo que querría!
      Un abrazo.

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  2. que actividades se podrian trabajar para este proyecto que no sean fichas o murales?me refiero a actividades de moverse

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    1. Hola Sari. Pues eso irá a gusto o experiencia del consumidor. Se me ocurre teatro, expresión corporal libre, baile con músicas asociadas a cada emoción... ¡Todo es ingeniárselas!

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  3. Gracias por dejarnos vivir esta maravillosa experiencia. La estamos llevando a cabo en nuestro colegio como parte del PLAN DE IGUALDAD-COEDUCACIÓN. Es magnífica. Los niños y niñas están encantad@s.

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    1. Muchas gracias, Duna. Es muy reconfortante leer tantos comentarios de personas que están llevando iniciativas similares en sus centros educativos. Y todavía más ver que siempre son tan satisfactorias y que los alumnos están tan ilusionados.
      ¡Un abrazo!

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