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Nuestra experiencia: Por cuatro esquinitas de nada

3 de octubre de 2014

Como sabéis, esta semana hemos trabajado Por cuatro esquinitas de nada en nuestro Proyecto semanal Cuéntame un cuento.

¿Y qué deciros? Pues que creo que les ha gustado mucho y, sobre todo, que les ha sorprendido. La primera impresión no fue muy buena. Un alumno me dijo al ver la portada: "¡Pero si sólo son círculos y cuadrados!", pero después les gustó mucho la historia.

Hemos podido trabajar el cuento en diferentes formatos:

- El cuento original en papel, que fue la primera toma de contacto.



- El cuento en su versión digital, que hemos visto varias veces durante la semana.


- El cuento en una edición especial que nos trajo Pablo C. a clase. ¡Nos encantó! Además, era en catalán, por lo que pudimos trabajarlo en las dos lenguas. Tenía unos puntitos que nos llamaron la atención. ¿Qué eran? La mayoría no lo sabía, pero nuestro protagonista Pablo sí, por lo que supo explicárnoslo sin problemas. ¡Cómo mola un sistema para leer y escribir táctil! ¡Y cuánto ayuda a aquellas personas que lo necesitan! Aprendimos que este sistema de lectoescritura se llama Braille. ¡Muchísimas gracias, Pablo, por tu aportación!


- El cuento en su versión interactiva a través del iPad. Además de contarnos el cuento, podemos jugar e interaccionar con él. Marco, gustosamente, nos hace una demostración de la aplicación en este vídeo:


¿Qué más destacar de la experiencia en clase? Pues que a pesar de ser un cuento que tiene un trasfondo mucho más profundo de lo que ellos, por su edad, son capaces de comprender, sí ha quedado claro que hay que respetar a los demás y a la diversidad. Cada vez que oían a los redonditos decirle a cuadradito: "¡Sé redondo, sé redondo!" les hacía mucha gracia y les chocaba, porque, en realidad, lo encontraban totalmente absurdo e imposible. Pero no nos damos cuenta de que, muchas veces, es lo que nuestra sociedad hace: intentar que el otro cambie, en vez de adaptarse a sus necesidades. Y que cambien, es imposible. Además, en el caso que sea posible, ¿por qué han de cambiar? ¡Qué aburridísimo sería que todos fuéramos iguales! Así que hemos aprendido que hay que respetar la diversidad, sea del tipo que sea, y que, en realidad, todos somos diferentes (los redonditos también son de distinto color entre ellos) y no por ello unos mejores que otros. En ese sentido ¡sí que somos todos iguales! ¡Igual de valiosos e importantes! Creo que se estremecieron cuando los redonditos pretendían cortarle las esquinas a cuadradito y el pobrecito se quejaba: "¡Nooooo! ¡Me dolería mucho!", porque, una vez más, lo encontraban absurdo. Y a otro nivel, es lo que hacemos cuando queremos cambiar a los demás.

Espero que os haya gustado este cuento y que mis alumnos sean fantásticos redonditos, cuadraditos, triangulitos y ¡todas las formas geométricas de muy variados colores!

Aquí podéis adquirir el libro Por cuatro esquinitas de nada

6 comentarios:

  1. Hola Elena, me han encantados tus cuentos, me llevo con tu permiso este a mi blog, Mi Vida Sin Gluten.
    Besitos.

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  2. Me encantan tus trabajos y me están siendo muy útiles. Lo utilizo en mis clases de 1º

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Ana. Me alegro mucho de que te resulten útiles.
      Un saludo.

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