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Emocionario: INSEGURIDAD

20 de enero de 2015

La semana pasada trabajamos la inseguridad dentro de nuestro Proyecto Emocionario. Tengo que decir que en esta ocasión no adivinaron la emoción a partir de la ilustración, por muchas pistas que les di. Y es que podía resultar algo difícil para ellos ;-)



David preguntó si podía ser la tristeza, Bruno la maldad y Marc la muerte. Claro que todo lo que dijeron tiene su lógica, incluso sin tratarse de emociones... Pero no era lo que buscábamos. Intenté hacerles ver la metáfora de la ilustración, les di varias pistas, pero al final, viendo que iban algo perdidos, les dije que se trataba de la inseguridad.

Tengo que decir que no pusieron cara de "¡ah, claro! ¡lo tenía en la punta de la lengua!", más bien pusieron cara de seguir algo perdidos. Y es que no identifican todos los sentimientos por igual. Cuando vimos el amor o la vergüenza, no hicieron falta muchas explicaciones.

Estuvimos hablando de que la inseguridad es una falta de confianza, puede ser en nosotros mismos (es en esta en la que yo me quise centrar durante la sesión) o en los demás. Y que cuando sientes inseguridad, adoptas mecanismos para defenderte. Si, por ejemplo, no confías en otra persona, tenderás a evitarla para protegerte. En cambio, si no confías en ti mismo y en tus posibilidades, puedes reaccionar de múltiples maneras. Una forma muy típica es actuar con timidez o aislarte. Otra, que a veces cuesta identificar en los demás, es actuar con arrogancia, superioridad o agresividad para enmascarar lo que en realidad hay detrás, que es una enorme inseguridad. Mis alumnos me miraron con cara rara, y es que son muy pequeños, pero cuando puse varios ejemplos de actitudes arrogantes, además de morirse de la risa, entendieron un poco mejor de qué estaba hablando. ¡No hay que fiarse de las apariencias! Y es que el mundo está lleno de personas que enmascaran su falta de seguridad con este tipo de actitudes.

La inseguridad emocional puede darse en multitud de situaciones y contextos, pero el elemento común es una sensación de malestar que se genera por la percepción de que uno mismo es vulnerable.

Hay que diferenciar la inseguridad dada por un momento o situación determinada (como cuando te enfrentas a una situación nueva) o aquella que se manifiesta de una forma casi constante y persistente en el tiempo, formando parte de los rasgos de la personalidad.

Las personas inseguras no tienen confianza en su valía y en sus capacidades. No hay que confundirlo con las personas que son conscientes de sus limitaciones y defectos, pero que mantienen la confianza en sí mismos. La persona insegura no tiene una imagen real de sí misma, autodevalúa subjetivamente su propia capacidad. Con los niños no empleé este vocabulario, pero sí hablamos de todo ello con ejemplos que podían entender. Y creo que al final entienden más de lo que parece.

Una cosa que no les dije pero que quiero hacer constar aquí es que la inseguridad suele tener sus raíces en la infancia. De hecho, yo siempre digo que uno de los grandes males de hoy en día, en la educación de los niños, es la sobreprotección de los hijos, por múltiples motivos, pero uno de ellos es precisamente que esta sobreprotección provoca frecuentemente personas inseguras, llenas de dudas y temores, influenciables a las críticas de los demás e incapaces de tomar decisiones por sí mismos.

Por otro lado, la inseguridad también se puede evitar o superar, y de esto sí hablamos en clase.

- No tener miedo a los errores. Equivocarse forma parte del aprendizaje. Sólo hay que aprender de ellos y seguir avanzando.
- Pensar en positivo. A la hora de tomar una decisión, hay que seguir la propia intuición y hacer lo que creemos que es mejor, pensando siempre que es la mejor opción. Y si nos equivocamos, ¡volvemos al punto 1! ¡Lo volvemos a intentar, no pasa nada!
- Analizar todo lo que hemos conseguido. ¿Cuántas cosas hemos logrado por nosotros mismos? ¡Venga, vamos a hacer memoria! ¡Seguro que muchísimas! ¿Hacemos una lista? ¡Seguro que es una inyección de autoestima!
- Marcarnos pequeños objetivos, que sean realistas. Pasito a pasito, lo importante es ir avanzando. Ponernos una meta muy alta puede hacer que nos sintamos frustrados y que pensemos que no podremos conseguirlo, incluso antes de empezar. Mejor objetivos más rápidos y fáciles de conseguir, y cuando lo alcancemos ¡a por otro! ¡Eso sí que anima!
- Hacer una lista de nuestras cualidades. ¿Cuáles son nuestros puntos fuertes? ¿Qué se nos da bien? Seguro que muchas más cosas de las que pensamos. Otra opción es que los otros nos hagan esa lista. Nosotros en clase hicimos la actividad ¿Cómo nos ven los demás? intentando ir en esta línea. ¿Estamos teniendo una percepción real de nosotros mismos o nos estamos subestimando?

Seguro que hay muchas más formas, pero para empezar con 6 años ya está bien, ¿no? Por otro lado, estoy convencida que la educación emocional, identificar lo que sentimos y saber expresarlo, establecer relaciones asertivas con los demás, también ayuda ;-)

Surgieron muy pocas experiencias en clase sobre la inseguridad, pero así trabajamos las emociones en clase, con libertad para expresarse. Un día quieren hablar todos y otro día participan bastantes menos. En este caso, además de no participar todos, muchos dijeron lo mismo.

  • Hubo un niño que me dijo que sentía inseguridad porque su padre quiere que sea siempre el mejor del equipo. Que al llegar, le fuerza a dar vueltas al campo y que él cree no podrá. Le pregunté si para él era importante ser el mejor, y me contestó literalmente: "No mucho..." levantando los hombros. La verdad es que me dio que pensar (sin juzgar a nadie, que yo soy la primera que intento avanzar en la vida a base de cometer errores), porque a veces tendemos a exigir mucho a nuestros hijos. Y cuando exigimos demasiado, pueden pasar muchas cosas, pero principalmente dos: que no puedan o quieran cumplir nuestras expectativas, frustrándose, o que puedan y quieran cumplirlas, tendiendo a  exigir cada vez más, y a la larga a formar personas exigentes y demasiado perfeccionistas. Mejor que exigir, hay que acompañar a nuestros hijos en su desarrollo. Y escucharles. ¿Para ellos es importante lo mismo que para nosotros? Dialogar y buscar puntos de encuentro. Por otra parte, considero fundamental no comparar con los otros, sino siempre con uno mismo. Yo soy una persona exigente (y aún más autoexigente), cosa que estoy suavizando con la experiencia y los años, pero siempre intento centrar lo que pido en uno mismo, valorar el esfuerzo más que el resultado e intentar que valoren el trabajo bien hecho. Así que en vez de intentar que nuestro hijo sea el mejor respecto a los demás (o estar entre los 10 mejores o cualquiera que sea la meta que nos marquemos) podríamos pedirle que se esfuerce y que dé lo mejor de sí mismo, sin importarnos cuáles sean los resultados de los otros.
  • Bruno, Eric, David, Luis y Toni me dijeron que ellos nunca habían sentido inseguridad. Bueno, a priori está genial, pero yo creo que todos, en algún momento, sentimos inseguridad en alguna situación. En clase, por ejemplo, más de una vez tengo que escuchar un "no puedo" o un "es que yo no sé", cuando muchas veces ni siquiera han intentado hacerlo. Así que supongo que quizás les cuesta identificar la emoción o no recuerdan ningún momento en que la hayan sentido.
  • Giulia, Keyla, Claudia y Lola dijeron que se sentían inseguras ante un examen de inglés. Que pensaban que no se les daba bien. ¿Pero qué les pasa a mis niñas? Estuvimos hablando de si esa percepción era real, y en general sus notas de inglés no eran malas. ¿Entonces? ¿Quizás es que no lo dominan como el castellano o el catalán?
  • Marco y Claudia dijeron que sentían inseguridad cuando creían que iba a ganar un partido / una carrera y al final no lo ganaban. Mmmmm... ¿y eso es inseguridad o es decepción? Les dejé pensando...


En fin, que creo que la inseguridad es quizás algo complejo de identificar para ellos, como dije al principio del post. Sin embargo, seguiremos trabajando en ella, sobre todo, ¡intentando fomentar la seguridad en uno mismo! Y cómo no, aprendiendo a decir, cada vez más y mejor, cómo nos sentimos en cada momento.

¡En unos días, más!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la fichas de la inseguridad y aquí la solución.

2 comentarios:

  1. Hola! no encuentro el enlace para descargar la ficha. La inseguridad es una de las emociones que más tengo que trabajar con mi hijo mayor y tu ayuda me viene fenomenal. Muchas gracias!

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  2. Hola Sonia. El enlace está justo en la palabra "inseguridad", de ahí que esté en otro color. En todos los post de las emociones que trabajo, están en el mismo lugar. De todas, formas, las puedes encontrar todas en la página de la editorial Palabras Aladas.
    Un saludo.

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