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Emocionario: REMORDIMIENTO Y CULPA

3 de diciembre de 2014

Como habréis visto, la semana pasada no pudimos avanzar en el Proyecto Emocionario, y es que la semana no me dio para tanto. Entre celebraciones de cumpleaños, cuentos, libros que traen... No pude sacar más huecos. Pero esta semana, sin falta, nos hemos puesto con dos sentimientos nuevos: el remordimiento y la culpa.

Los he querido trabajar juntos porque son sentimientos muy vinculados, y con 6 añitos no puedo detallar tanto, porque a veces ya resulta complicado que entiendan algunos conceptos. Aún así, creo que ha quedado más claro de lo que esperaba :-)

Por tanto, he colgado las dos ilustraciones en nuestro mural, una encima de la otra, y les he pedido que las observaran, que pensasen qué podían representar y qué emoción o sentimiento les evocaban.







Marc, Teo y Carlos G. han pensado que la ilustración de arriba representaba la maldad, Giulia la tristeza, Claudia el enfado y Bruno el miedo. Carlos S. ha dicho que la ilustración inferior representaba un peso.

Hemos visto que la ilustración de arriba tenía unos colores oscuros, no parecía nada alegre. Tiene un punto extraño, misterioso, pero lo que más llama la atención es ese ser negro (parecido a un cuervo) que nos acecha. Esta ilustración representa el remordimiento.

En la segunda ilustración, lo que más llama la atención es ese enorme peso que tiene al barquito luchando por seguir a flote. Ese peso le impide avanzar. Y ese peso representa la culpa.

En cuanto al remordimiento, he querido diferenciarlo bien del arrepentimiento, porque muchas veces se confunde. Nos podemos arrepentir de algo que hemos hecho (¡me arrepiento de haber estudiado Derecho porque yo en realidad quería haber estudiado Arte Dramático!), pero también de algo que no hemos hecho (¡me arrepiento de no haber viajado cuando me surgió aquella oportunidad!). Y, por otro, lado, nos podemos arrepentir de cualquier cosa, sea mala o no. En cambio, sólo sentimos remordimiento ante algo que hemos hecho mal. Por ejemplo: viene alguien y te ofrece unos bombones. Y tú dices que no. Después te podrás arrepentir de haber dicho que no (porque en realidad te apetecían, porque piensas que se lo podrías haber regalado a alguien... por lo que sea). Pero el haber dicho que sí o el haber dicho que no, sólo eran opciones, igual de buena una que otra. En cambio, puedes sentir remordimiento si, al cambiar de opinión, coges a escondidas esos bombones (porque sabes que eso no está bien hecho). Y cuando sientes remordimiento, te genera malestar.

Creo que han entendido bien el ejemplo :-)

Cuando el remordimiento se las ingenia para que no puedas dejar de pensar en algo malo que hiciste, crece ese malestar y te va invadiendo poco a poco. Y es cuando aparece la culpa.

Hemos hablado de esa voz interior que todos tenemos y que nos dice cuándo algo está bien y cuándo está mal. Pero la verdad es que mis niños no habían oído hablar de la conciencia (ni de la expresión "me remuerde la conciencia"). Así que hemos recurrido a Pinocho y a su Pepito grillo, y lo han entendido perfectamente. Nuestra conciencia viene a ser nuestro Pepito grillo particular :-)

En cuanto a la culpa, les he querido dejar claro que hay que "aparcarla" (me quedó grabado de muy joven un capítulo del libro "Tus zonas erróneas", que explica que la preocupación y la culpa son los dos sentimientos más inútiles del mundo). ¿Eso quiere decir que si hacemos algo mal nos tiene que dar igual? Pues tampoco, pero de nada sirve acusarse, condenarse y autoflagelarse. Bueno, así exactamente no se lo he dicho a ellos, pero esa era la idea. ¿Acaso sentirnos culpables nos va a llevar a una solución? ¿Acaso nos deja avanzar? Ya vemos que no, en la ilustración del barquito. Ese peso enorme (que la culpa se encarga de hacernos creer que merecemos llevar) sólo nos hace sentir miserables. Y lo peor es que a veces nos sentimos culpables por algo que hemos sin intención (¡socorro! ¡mis alumnos me han puesto ejemplos de ello!). Por tanto, les he explicado que cuando cometemos un error, cuando nos equivocamos, hay que reflexionar, analizar, pensar por qué ha ocurrido, buscar una solución, pedir perdón si hemos hecho daño a alguien... En definitiva, APRENDER e INTENTAR MEJORAR. Listo. Lo demás sobra. Sentir remordimiento al hacer algo mal es normal y sano, pero ahogarse en la culpa, no.

Cuando somos conscientes de que hemos cometido una falta, podemos experimentar vergüenza.

Después de hablar un rato sobre arrepentimiento, remordimiento y culpa, ellos han hecho sus intervenciones. Les he dado libertad para hablar sobre el tema de la manera que quisieran, no hacía falta que fueran experiencias propias, podían imaginarse una situación en la que alguien pudiera sentir remordimiento o culpa. Ya hace semanas que lo hacemos así, aunque ellos casi siempre recurren a experiencias propias, pero yo sigo insistiendo porque pienso que quizás alguien no quiere intervenir porque es más introvertido, porque le da vergüenza reconocer algunas situaciones propias... No es lo habitual a esta edad, pero para que tengan más opciones.

  • Lola ha dicho que siente remordimiento cuando se porta mal. Sin más, de manera general :-)
  • Bruno ha comentado que seguro que alguien siente remordimiento si insulta.
  • Claudia ha dicho que siente culpa cuando tira agua y no lo puede solucionar. ¡Noooooo! Le he preguntado: "¿Pero si la tiras a propósito o si se te cae sin querer?". Y me ha respondido que sin querer. ¡Noooooo! Entonces es cuando he insistido en que no podemos sentirnos culpables, ni sentir remordimiento, ni sentirnos mal ante un accidente, y menos cuando no tiene consecuencias negativas para nadie. ¿Y cómo que no lo puedes solucionar? Si se te cae agua, se seca, simple y llanamente. Pides ayuda a alguien y si puedes secarla tú misma, mejor todavía. ¡Fácil solución!
  • Carlos S. ha contado que un día su hermano le dijo que si le daba un coche, él le daría una galleta de chocolate. Él aceptó, y después se arrepintió. En cualquier caso, hemos recordado que aquí tenía dos opciones, aceptar el trato o no. Escogió una opción, pero luego, por el motivo que sea (probablemente, cuando se comió la galleta y se quedó sin galleta y sin coche), pensó que hubiera sido mejor escoger la otra.
  • Keyla ha dicho que siente remordimiento cuando habla en clase y no debe. Bueno, ahí yo doy fe de que no sucede muchas veces :-)
  • Teo se siente culpable cuando rompe un vaso. ¡Noooooo! "¿Pero queriendo o sin querer?", "Sin querer". ¡Nooooooooo! Y lo peor es que se han sumado a su aportación Giulia, Marco, David y Toni.  ¡Noooooooo! ¿Pero cómo nos invade la culpa desde la más tierna infancia? ¡No, no, fuera! Si se nos cae un vaso sin querer y se rompe, ¡mala suerte! Se recoge evitando cortes y ya está.  ¡Buf! Aunque la verdad es que a mí me pasaba lo mismo. Recuerdo de niña sentirme culpable por las cosas más absurdas (como que me compraran un helado en un chiringuito de playa porque sabía que en la tienda de al lado de casa era mucho más barato. Y no es que me lo dijesen mis padres, que me lo compraban tan gustosamente, era yo misma que me sentía mal si gastaban en mí más de lo que yo consideraba apropiado). Ahora lo pienso y me pregunto dónde está el chip para quitarlo...
  • Marc siente remordimiento cuando su madre o su padre le castigan. "¿Porque te castigan o porque has hecho algo mal (y entonces te castigan)?". "Porque he hecho algo mal". Ah, porque yo no puedo sentir remordimiento por algo que hacen otros...
  • Biel ha comentado que siente remordimiento cuando está cansado, no puede moverse y se queda en la cama (cuando toca levantarse). Ares ha dicho que a él le pasa lo mismo. ¡Jajajaja!  ¿Tenemos sueño por las mañanas? Eso a mí también me pasa mucho, sólo que yo no siento remordimiento, sólo me arrepiento de no haberme levantado en cuanto ha sonado el despertador, porque luego tengo que ir deprisa y corriendo. ¡Y empiezas mucho mejor el día con un ritmo más pausado y dedicando un ratito al desayuno!
  • Óscar ha intervenido diciendo que siente remordimiento cuando hace algo mal. Como Lola, sin concretar :-) 
  • Luis ha dicho que siente remordimiento cuando le pegan y él siente ganas de pegar. Y yo le he preguntado: "¿Pero tú también pegas o sólo sientes ganas?" Y me ha dicho que lo segundo. Bueno, Luis, entonces no está mal. Piensa que cuando alguien te pega, te está doliendo (física y emocionalmente), por tanto, entra dentro de lo normal que tú te enojes y sientas ganas de pegar también (no todos reaccionan así, algunos sólo se sienten mal y casi minúsculos, otros responden pegando...). Lo importante es que al final tú no pegas, no haces nada mal hecho, por tanto, no debes sentirte mal. Todo lo contrario, debes sentirte orgulloso por poder controlar tu ira.
  • Nico ha comentado que siente remordimiento si insulta a su hermano.

En fin, que la sesión de hoy ha dado bastante más de sí de lo que esperaba. Y creo que han entendido muchas cosas, pero como todo, no puede quedar en una sesión aislada. Pienso que el trabajo emocional es algo a trabajar a largo plazo, para que vayan familiarizándose poco a poco con el tema , identificando diferentes emociones y sentimientos y, sobre todo, hablando de ello con naturalidad. Espero que, al menos, cuando se les caiga algo de las manos y se sientan mal, les venga de repente a la cabeza la imagen del barquito y a su profesora Elena poniendo el grito en el cielo... 

¡La semana que viene más!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar las fichas del remordimiento (y aquí la solución) y de la culpa (y aquí la solución).

Aquí si quieres adquirir el libro Emocionario.

9 comentarios:

  1. ¡Hola!

    Sigo tu blog desde hace poquito y me gusta mucho el contenido que publicas, pero especialmente cómo vas desarrollando el Proyecto Emocionario en tu clase. Bajo mi punto de vista, es muy necesario trabajar la educación emocional con los alumnos, y contándonos tu experiencia con niños de 1º de Primaria nos demuestras que es posible hacerlo desde que son pequeñitos, lo cual es estupendo:) ¡Ojalá más maestras se animen a hacerlo!

    ¡Un beso!

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    1. ¡Muchas gracias por tu comentario! ¡Un abrazo!

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    2. hola Elena, te robaré esta idea, me parece hermosa!!... justo en octubre hemos programado una charla con las familias del taller sobre el acompañamiento a la regulación de las emociones de sus hijos y creo que desde este proyecto se puede aterrizar con los niños y complementar mejor el trabajo con los padres y madres, después de todo considero que si desde pequeños aprende a sentir y conocerse mejor, se construye adultos más amables y asertivos. Saludos desde Perú

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    3. Hola Elena, te felicito!! es una experiencia muy hermosa y con tu permiso la llevaré al taller con mi grupo de niños y niñas, justo en octubre tendremos un taller con las familias sobre el acompañamiento al desarrollo emocional de sus hijos e hijas y este proyecto aterriza y complementa el trabajo con los padres y madres. Considero que es importante este aspecto en la vida de los seres humanos y si desde pequeños aprenden a conocerse a sí mismos se construyen adultos más asertivos para la vida. Saludos y muchos éxitos, desde Lima, Perú.

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    4. Muchas gracias Patty. ¡Me alegra que el proyecto te sirva de ayuda!
      Un abrazo.

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  2. Me parece un trabajo metódico, fresco y entusiasta, expuesto con suma sencillez, humildad y profesionalidad.
    enhorabuena

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    1. Muchas gracias, Eduardo, por tu comentario. Breve, pero música para mis oídos.
      Un abrazo.

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  3. Muchas felicidades con tu proyecto, me interesa mucho este tema y he comenzado a hacer talleres de inteligencia emocional con lectura de cuentos tanto en inglés como en español, cualquier aportación es una bendición. ¡Felicidades!

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    1. Muchas gracias, Marta. Me alegro de que te resulte útil.
      Un saludo.

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