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Emocionario: NOSTALGIA Y MELANCOLÍA

12 de mayo de 2015

Hoy os traigo una sesión del Proyecto Emocionario en la que trabajamos dos emociones, ya que están muy vinculadas: la nostalgia y la melancolía. En primer lugar, trabajamos la nostalgia, ya que la melancolía la quería introducir a partir de la primera.



No me digáis que mis niños no lo tenían complicadillo de adivinar a partir de la ilustración. Sí, las sombras del columpio y el perro evocan tiempos mejores, pero si uno no sabe de qué se trata... Complicado.

La observamos y observamos intentando deducir qué podía representar. Biel probó con el aburrimiento, pero no. Marc con la envidia (siempre intentan colar la envidia, ya que llevamos muchas emociones y todavía no hemos hablado de ella). Pablo C. lo intentó con el miedo, ¡pero hay que ver cómo saltan todos cuando dicen una emoción que ya hemos trabajado!. Y Teo con la tensión. Más de lo mismo: "¡que ya la hemos vistooooo!".

Pero es que resulta que no quieren que yo desvele el misterio. ¡Quieren adivinar la emoción ellos! Por lo que piden pistas. Les dije que era como echar de menos tiempos mejores... O algo o alguien que ya no tenemos... O una situación que vivimos y echamos en falta...

Y siguieron intentando emociones una y otra vez. ¡Y lo que no son emociones! Un día tengo que apuntar las palabras que se inventan.

Hasta que, al final, lo terminé diciendo yo. Hoy vamos a trabajar la nostalgia.

Cuenta el emocionario que cuando estamos nostálgicos, sentimos que algo o alguien nos falta: un amigo, un familiar, un juguete... Y esa ausencia nos entristece, es decir, que sentimos tristeza al recordar. En esto insistimos bastante, ya que no por recordar un momento bueno, por ejemplo, sentimos nostalgia. Muchas veces, nos alegramos al recordarlo, o nos entusiasmamos porque sabemos que se volverá a repetir en breve. La nostalgia siempre tiene un componente de tristeza, aunque no sea muy marcado.

La nostalgia es, por tanto, el sufrimiento de pensar en algo que se ha tenido o vivido en una etapa y ahora no se tiene o ha cambiado. Es anhelar un momento, situación o acontecimiento pasado. La nostalgia se asocia fácilmente a recuerdos cariñosos de la infancia, de un ser querido, un objeto personal estimado, un suceso en la vida de la persona o el propio país, cuando vives lejos de él.

Cuando la nostalgia se hace parte de tu día a día, terminas siendo presa de la melancolía.

Aquí les enseñé directamente la ilustración de la melancolía sin tratar de adivinarla, ya que venía al hilo de lo que estábamos hablando.




La melancolía es una forma acentuada de nostalgia. Como con cualquier otra emoción, pasa a ser patológica cuando altera el normal funcionamiento del individuo. Es decir, se considera normal que una persona se sienta melancólica una tarde y se quede en casa mirando fotografías viejas. Pero si esa conducta se repite durante muchos días y la persona deja de lado sus obligaciones y su vida social, puede pasar a ser un tipo de depresión. 

El placer del melacólico consiste en flotar en su propia melancolía. Si ese placer se evapora, surge el aburrimiento.

En esto no me extendí nada porque sólo me falta tener a mis niños melancólicos. Espero que la máxima melancolía que ellos sientan es la del domingo por la tarde, cuando ven con resignación y "tristeza" que una diversión o un momento agradable está a punto de concluir (es un ejemplo que pone el emocionario). Pero, pensándolo bien, ¡qué digo! ¡Espero que el domingo por la tarde estén súper contentos porque ya les queda menos para volver a verme! ;-)

Bromas aparte, en los ejemplos que ellos pusieron no hicimos distinción entre nostalgia y melancolía, y les dejaba expresar libremente una u otra palabra. Estas fueron sus experiencias y aquello que compartieron en clase:

  • Óscar: "Yo siento melancolía cuando deseo ir a Asuño" (lo siento, pero no conseguí averiguar qué pueblo es. Así me lo dijo él). "Es el pueblo de mis abuelos y veo a mis amigos".
  • Pablo C: "Cuando voy a Madrid hay un perro que se llama Duque y me lo paso muy bien jugando con él". Así que Pablo siente nostalgia cuando piensa en Madrid.
  • Keyla: "Cuando mi padre se va a Brasil siento nostalgia".
  • Lola: "Cuando recuerdo a mi abuelo que se murió siento nostalgia".
  • Claudia: "Cuando mi abuela se va a Málaga siento nostalgia. Y también cuando mi padre se fue a la nieve con sus amigos".
  • Nico: "Cuando una perra de mis abuelos murió sentí melancolía". 
  • Ares sintió nostalgia "cuando me contaron cosas de mi tatarabuela, que está muerta. No la conocí, la vi en una foto".
  • Toni: "Lo mismo que Nico".
  • Marc: "Cuando me fui a Madrid tenía un primo que me gustaba mucho: me daba chuches, y cuando jugábamos un partido de fútbol, iba en mi equipo y marcaba muchos goles. Antes de que me fuera, hicimos una foto de todos los primos que estábamos en Madrid. Siento nostalgia cuando miro la foto".
  • Bruno: "Nunca he sentido nostalgia". Yo le pregunté: "¿No recuerdas nada con un poco de tristeza?". Y me contestó: "Bueno, sí, una cosa. Mi perro que tenía en mi finca. Me lo encontré, y luego no volvió".
  • Adrián: "Cuando me fui a Madrid sentí melancolía porque recordaba a mi hermano pequeño que no vino, a mi canario, a mi conejo, a mi abuela, a mi abuelo, a mi tía y a mi tío". ¡Claro! ¡Si es que echabas de menos a media familia!
  • Carlos G: "Cuando se fue Aina del cole" (fue su profesora en los dos primeros cursos de infantil). "Siento nostalgia cuando la recuerdo". Aina, nunca nos hemos conocido, pero si alguna vez lees esto, que sepas que Carlos te recuerda con nostalgia. ¡Muchas cosas buenas debiste hacer! ;-)
  • Pablo S: "Cuando voy a casa de mis primos. Cuando me voy, en unos cuantos días, les echo de menos".
  • Marco: "Cuando mi amigo se fue a otro planeta". Aquí es cuando todos pusimos los ojos como platos (imaginaos unos cuantos emoticonos de sorpresa). Entonces yo insistí: "A ver, Marco, explícanos esto mejor. ¿Un amigo tuyo se fue a otro planeta?". Y me contestó: "Sí, Gabriel, del otro cole. Se fue y dijo que se iba a otro planeta". Entonces Ares soltó: "¡Tu amigo flipa!". Y la verdad es que todos nos reímos. Anécdotas del emocionario. Tengo que reconocer que siempre surgen situaciones muy divertidas. Tuve que decirle a Marco (que seguía serio y algo desconcertado) que era poco probable que su amigo se hubiera ido a otro planeta. Igual se fue a otro país. O simplemente cambió de colegio y quería convertir su marcha en algo interesante... No sé. En cualquier caso, Marco sintió nostalgia con la marcha de su amigo Gabriel.

Y a vosotros, ¿qué os produce nostalgia? ¿Os ponéis melancólicos frecuentemente? Yo, hace años, tendía más a la melancolía (cosas de la juventud, jeje). Ahora soy bastante más práctica y me centro el el presente. Además, ¡practico mindfulness con mis niños! Hay que estar conscientemente presente, desde una actitud abierta y amable ;-)

¡En breve, una nueva emoción!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar las fichas de la nostalgia  (y aquí la solución) y la melancolía (y aquí la solución).


4 comentarios:

  1. María Sordo Galván24 de mayo de 2015, 15:09

    Me encantan tus entradas. Creo que cuentas todas las experiencias en tu aula de una manera exquisita. Parece que todo fluye allí! jajaja. En serio, yo siento "Nostalgia" de algo que ni siquiera he tenido. Un aula propia, fija, aunque sea de año en año! para dar rienda suelta a todas las cosas que tengo en mente y todas las aportaciones que hacen buenos compañeros/as como tu. Es mucho pedir cuando recién acabo de empezar, pero llevo tantos años esperándolo y viendo que ya estoy en la pista, metida en la carrera hace que el "Entusiasmo" gane poco a poco a la "nostalgia" :D. Hace tiempo que te sigo pero no había pasado de los "Me gusta" así que aprovecho para decirte que tienes un blog precioso y con mucho gusto. Tengo muchas ganas de tener uno pero pasando meses en cada centro que he estado no me acabo de lanzar. Sigue así! Un besito

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    1. Hola María. Muchas gracias por tu comentario, efectivamente se percibe entusiasmo en tus palabras. No sé si todo fluye o no fluye en mi aula, tenemos nuestras cosas como en toda convivencia, pero desde luego, en el proyecto emocionario, todo fluye con facilidad. ¡Mis niños son muy inteligentes y se implican en todo lo que hacemos!
      Ya verás que dentro de nada tu nostalgia desaparece y disfrutas de tu propio espacio, tu aula y, si te lo propones, tu blog. Con la motivación que tienes, irá todo rodado, ya lo verás.
      Un abrazo y suerte.

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  2. Me encantan tus entradas. Creo que cuentas todas las experiencias en tu aula de una manera exquisita. Parece que todo fluye allí! jajaja. En serio, yo siento "Nostalgia" de algo que ni siquiera he tenido. Un aula propia, fija, aunque sea de año en año! para dar rienda suelta a todas las cosas que tengo en mente y todas las aportaciones que hacen buenos compañeros/as como tu. Es mucho pedir cuando recién acabo de empezar, pero llevo tantos años esperándolo y viendo que ya estoy en la pista, metida en la carrera hace que el "Entusiasmo" gane poco a poco a la "nostalgia" :D. Hace tiempo que te sigo pero no había pasado de los "Me gusta" así que aprovecho para decirte que tienes un blog precioso y con mucho gusto. Tengo muchas ganas de tener uno pero pasando meses en cada centro que he estado no me acabo de lanzar. Sigue así! Un besito

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  3. Felicidades por el artículo. Estoy dando clases en Primaria y precisamente era esto lo que buscaba. También pensé que no podía dar la melancolía sin que tuvieses presente la nostalgia. Muchas gracias y felicidades por el artículo.

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