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Emocionario: DESAMPARO

26 de abril de 2015

Hoy voy a contaros nuestra sesión con el desamparo en el Proyecto Emocionario. Aquí tenéis la ilustración de la emoción.



Vimos en el emocionario que el desamparo te inunda cuando te ves desprotegido, cuando no puedes contar con el apoyo de nadie. Es una sensación de pesar y tristeza. Ocurre, por ejemplo, si tus amigos no te respaldan o te abandonan.

Cuando te sientes desamparado, crees que si pides ayuda, nadie acudirá en tu auxilio. Puedes estar rodeado por mucha gente, pero si no cuentas con el amparo de nadie, terminas sintiéndote solo.

Estuvimos hablando sobre ello y les dije que ellos tienen la suerte de saber que cuentan con el apoyo de mucha gente: sus padres, sus profesores, sus amigos... Es difícil sentirse desamparado cuando tienes a tu alrededor tantas personas que te quieren y que velan por tu bienestar. Porque, la verdad, cuando yo pienso en el desamparo, me vienen a la mente situaciones muy tristes y desoladoras, como catástrofes naturales y diferentes situaciones trágicas. No sé, igual es mi percepción. Por eso les repetí que podían imaginarse situaciones de desamparo sin que fueran necesariamente experiencias propias (lo digo siempre, pero les resulta mucho más fácil recurrir a su propia experiencia). Como experiencia propia, ganaron por goleada situaciones en que mis alumnos se han perdido y no encontraban a sus padres.

Estas fueron sus intervenciones:

  • Claudia: "En una peli vi que una cebra que era pequeñita y había nacido, estaba en una caja sin tapa y la habían abandonado de una granja. Estaba sola y, además, se estaba mojando porque llovía". ¡Bravo, Claudia! La verdad es que cuesta imaginarse una situación de mayor desamparo...
  • Lola: "Keyla y yo, y un niño, estábamos en Aqualand y nos perdimos". En ese momento, se sintió desamparada. Keyla, entonces, levantó la mano y dijo que ella también sintió lo mismo.
  • Pablo S. se siente desamparado "cuando me pierdo en el súper cuando estoy de compras con mi madre". Entonces yo le pregunté: "¿Y te pasa mucho?". Y me contestó: "Sí, a veces". Vaya, Pablo, entonces sería cuestión de estar más atento y no perder de vista a tu madre...
  • Toni: "Cuando me pierdo en el aeropuerto me siento desamparado". ¡Claro, no me extraña! ¡En el aeropuerto nada más y nada menos!
  • Ares se sintió desamparado "cuando iba con mi madre por el bosque y me perdí". Ya, ¿quién no se ha perdido alguna vez? Yo todavía recuerdo esos momentos, de niña, en que se me encogía el corazón al verme sola. ¡Y peor todavía cuando eres madre y pierdes a tu hijo!
  • Eric: "Cuando íbamos a un juego <laser game> y casi me perdí". Bueno, si casi te perdiste no llegaste a sentirte desamparado, ¿no?. ¿Es uno de esos juegos en los que está oscuro y disparas al contrincante? ¡Fácil perder de vista por un momento a los tuyos!
  • Teo se sintió desamparado "cuando una vez me perdí en Porto Pi". ¡Los centros comerciales son un clásico donde perderse!
  • Carlos S: "El año pasado, cuando fui a Decathlon con mi madre, mi padre y mi hermano, me perdí. Fui a la salida y les vi". Bueno, seguiste una estrategia ¡y te funcionó!
  • Óscar: "Cuando yo estaba en el Carrefour, estaba viendo un partido de fútbol por la tele con mi hermano y mi padre se escondió detrás de una columna". Jeje, un pillín tu papá. ¿Ves como basta un momento de despiste para perderles de vista?. Entonces, Teo, contó una situación similar: "Una vez, cuando estaba en Palma, estaba mirando unos patos y mi padre se escondió detrás de una columna". ¡Vaya con estos papis! ¡Seguro que os estaban poniendo a prueba para ver vuestra reacción!
  • Giulia: "Nunca me he sentido desamparada. Y si me pierdo, voy a la salida y espero a que vengan mis padres". Fenomenal, Giulia. Esto es un ejemplo de cómo en la misma situación te puedes sentir de diferentes maneras. Tú no te sientes desamparada porque ya sabes lo que tienes que hacer. Y también sabes, por experiencia, que tus padres irán a la salida y te reencontrarás con ellos.
  • Nico: "Cuando viene un amigo de mi hermano a casa, juegan juntos y me dejan solo". Bueno, en ese caso es posible que sientas que te dejan de lado, pero el desamparo iría más allá. Tú sabes que sigues teniendo a mucha gente que te ampara. Y que tu hermano sólo le está dedicando más atención a su amigo temporalmente, pero después podrás volver a contar con él.
  • Marc: "Ayer, cuando estaba durmiendo, mi hermano y yo le dábamos patadas a mi padre. Se fue a otra cama y mi hermano también. Me quedé durmiendo solo, tuve una pesadilla y, al despertarme, me sentí solo y desamparado. Estaba temblando". Bueno, claro, tú estabas durmiendo acompañado y, además de tener una desagradable pesadilla, te despiertas y ya no hay nadie. Pero entenderás que se vayan si les das patadas dormido, ¿no? ;-)
  • Marco, Luis, Carlos G, Pablo C, Adrián y Joshua dijeron que nunca habían sentido desamparo.
  • Pablo S. volvió a intervenir con otro ejemplo: "Cuando un día vi una película de ratolín, se perdió y estaba muy asustado y se tenía que refugiar solito. Un día encontró a sus padres". ¡Menos mal! Seguro que ratolín se sintió muy desamparado.
  • Biel nos contó lo siguiente: "Un día, en una tienda, en Carrefour, estaba con mis padres, me había quedado mirando unas cosas y ellos se habían ido. Después los busqué y no los encontré. Y después fui al mismo sitio en el que estaba mirando las cosas y mi madre me encontró". Como ves, basta un momento de despiste para perderse. Tú te paras a mirar unas cosas, y tus padres siguen con su compra, sin percatarse de que te has parado. Y luego os estáis buscando a la vez, ¡pero muchas veces, en realidad, os estáis esquivando sin querer!
  • Lola también volvió a intervenir: "En Disneyland París estaba viendo un espectáculo de Mary Poppins. Mis padres se fueron y yo me quedé donde estaba porque me había perdido". ¡Vaya! ¡Pues ya van dos veces que te pierdes! Menos mal que en Disneyland París tienes un montón de personajes Disney que seguro que pueden ayudarte ;-)

Nos sentimos muy afortunados al ver que nuestras situaciones de desamparo son siempre tan breves y con final feliz. ¡Y que dure! Porque, desgraciadamente, no todo el mundo corre la misma suerte...

¡En breve, una nueva emoción!

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha del desamparo y aquí la solución.

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