Botones

Emocionario: GRATITUD

19 de octubre de 2015

Llegamos ya a la última emoción del Proyecto Emocionario: la gratitud.




Esta última ilustración nos tenía algo despistados. Intuíamos que era algo bueno. La imagen es muy bonita, los animales están contentos, hay regalos, banderines... ¿Hay una fiesta? Eso parece. Y todo el mundo va contento. Pero no conseguíamos adivinar la emoción. Entonces, les dije una frase que ellos tenían que acabar: "Cuando la vida te da muchas cosas buenas, das las..." y Keyla dijo: "¡las gracias!". ¡Eso es! Y es que nosotros ya habíamos hablado mucho de la gratitud durante el curso.

La gratitud es el alma de la palabra gracias, y es un sentimiento de reconocimento de un beneficio que se ha recibido o se recibirá. Y se multiplica cada vez que eres capaz de ver, en lo cotidiano, un regalo: en la sonrisa de un amigo, en una canción, en la comida…

La gratitud es un sentimiento puro y profundo, además de poderoso. Es capaz de cambiar nuestra actitud, nuestro estado de ánimo, nuestra manera de interpretar nuestras circunstancias y la realidad que nos rodea. Además, también tiene la capacidad de cambiar las respuestas o reacciones de nuestros interlocutores, y en última instancia, de transformar nuestras relaciones. Podríamos decir que ‘gracias’ es, sin lugar a dudas, una palabra mágica. La gratitud te enseña a disfrutar más de la vida. Es la entrada a la felicidad.

Creo firmemente en ello. Cuando no valoramos lo que tenemos, cuando nos pasamos el día quejándonos por lo que no tenemos o conseguimos, es inevitable que nos invada un sentimiento de insatisfacción. Centrar nuestra atención en todo aquello negativo, sin duda, no contribuye a nuestra felicidad. Es curioso ver cómo personas, ante las mismas circunstancias, reaccionan de maneras muy diferentes. Todos conocemos a personas que son felices con lo que tienen, que saben afrontar las adversidades y, cómo no, saben valorar y agradecer todo lo bueno que les ofrece la vida. Y no hace falta decir que también conocemos personas a las que les pasa todo lo contrario. A pesar de tenerlo todo, siempre se muestran insatisfechas o infelices.

No sé si recordaréis nuestra caja de la gratitud, pero creo que todos deberíamos tener una ;-)

Dar las gracias por las pequeñas cosas que nos regala la vida nos ayuda a centrar nuestra atención en todo lo bueno que nos rodea. ¡Nos ayuda a ser felices y a tener mejores relaciones con los demás! Podríamos hacer todos un ejercicio en esta línea. O como nos propone el emocionario, tener un diario de la gratitud. Escribir cada noche en él aquellas cosas por las que estamos agradecidos, ¡es una forma perfecta de acabar el día! (y nos queda un recuerdo precioso y una buena herramienta para releer de vez en cuando). Y para quien no sea muy amigo de los diarios, puede realizar la actividad en familia. El momento de la cena puede ser perfecto para que todos los miembros de la familia compartan con sus seres queridos aquello por lo que se sienten agradecidos. Otra alternativa es el momento de irse a dormir. Arropar a los peques mientras hacemos memoria de aquello que durante el día nos hace sentir agradecidos, puede convertirse en un momento delicioso.

¿Y qué provoca en mis alumnos gratitud? Una vez más, las cosas más sencillas :-)

  • Ares: “Siento gratitud cuando veo la luna”. Es que la inmensidad del universo y la belleza de la naturaleza muchas veces despiertan esa emoción en nosotros, especialmente en las personas sensibles.
  • Bruno: “Siento gratitud cuando estoy en Regumiel”. Nada como estar en familia.
  • Carlos S: “Siento gratitud cuando me dan un abrazo o un beso”. Y es que tenemos que estar agradecidos por todas las muestras de cariño ¡y por tener a tanta gente que nos quiere!
  • Jaime: “Siento gratitud cuando mi padre me da un regalo”. Cuando nos hacen un regalo, efectivamente, nos sentimos agradecidos. Y cuanto más haya costado ese regalo (y no hablo de valor económico), ¡más!
  • Lola: “Siento gratitud el día de mi cumple”. Es un día maravilloso para dar gracias por muchas cosas. La principal, y que a veces se nos olvida, ¡cumplir un año más!
  • David: “Siento gratitud cuando me voy a la playa”. Dar gracias por poder disfrutar de pequeños placeres de la vida nos ayuda a valorarlos.
  • Eric: “Siento gratitud cuando mi padre me compra algo”. Te digo lo mismo que a Jaime.
  • Claudia: “Cuando mi papá estaba en el ascensor y vinimos del colegio, cuando ya llegamos a casa, nuestro papá había quitado la tele pequeña y la había cambiado por una grande”. ¡Eso es todo un regalazo sorpresa!
  • Teo: “Cuando mi madre me hace comer las cosas que yo quiero”. Claro, te sientes agradecido porque tu mamá ha tenido en cuenta tus preferencias culinarias y pasa gusto de satisfacerte.
  • Luis: “Siento gratitud cuando se pone el sol”. ¡Ay, Luis! ¡Es una estampa tan bonita!
  • Toni: “Siento gratitud cuando me voy de viaje”. Ya puedes sentirla. ¡Viajar es un gran placer para muchos!
  • Haizea: “Siento gratitud cuando me voy a San Sebastián y está toda mi familia”. Lo siento, pero tengo que decirlo: me emocionáis con vuestras respuestas.
  • Marco: “Lo mismo que Teo”. ¡Ay, esas mamás que nos miman y nos cocinan cosas que nos encantan!
  • Biel: “Siento gratitud cuando me voy a un hotel”. ¡Cómo nos vamos conociendo! Es gracioso ver cómo se repiten las mismas situaciones en muchas emociones. ¡Qué bien lo pasaste en ese hotel!
  • Joshua: “Siento gratitud porque tú eres mi amiga”. Y siempre intentaré que os sintáis a gusto en clase.
  • Giulia: “Siento gratitud cuando el sol alegre me da la luz”. ¡Ay, Giulia, qué bonito! Efectivamente, el sol nos da vida. Y podemos sentirnos bien agradecidos porque vivimos en un lugar privilegiado donde casi siempre brilla el sol. En otros lugares, que salga el sol ¡es todo un acontecimiento a celebrar!
  • Carlos G: “Siento gratitud cuando miro tu blog”. Y como me lo sigáis diciendo, voy a esmerarme todavía más :-) La verdad es que lo hago encantada, aunque a veces me cueste encontrar tiempo en mi ajetreada vida. Pero que a vosotros os guste, es el mejor aliciente.
  • Nico: “Siento gratitud cuando mi madre me da besos”. Agradéceselos todos toditos ¡y devuélvele muchos!
  • Pablo C: “Gracias por una ropa bonita”. Es cierto que a veces no valoramos estas cosas, pero está muy bien de que seas consciente de ello. ¡Ya puedes decírselo a mamá!
  • Óscar: “Siento gratitud porque mis padres me llevan a Xuño”. Óscar, puedo prometer y prometo, en nuestra última sesión del emocionario, que la próxima vez que pise Galicia visitaré tu adorado Xuño. ¡Nunca podré olvidar tu pasión por ese encantador lugar!
  • Suyay: “Cuando mi mamá y mi papá me cuidan mucho”. Es una gran suerte, Suyay. Es lo que todos los niños del mundo deberían tener, unos papás que les quieran y les cuiden, pero desgraciadamente no ocurre siempre.
  • Marc: “Gracias por ser el mundo tan bonito”. ¡Claro que sí! ¡Precioso!
  • Keyla: “Siento gratitud cuando Papá Noel me da regalos”. ¡Siempre hay que estar agradecido cuando se reciben regalos!
  • Adrián: “Siento gratitud cuando me voy a la casa de mi tita”. ¡Eso es que allí estás muy a gusto!
  • Pablo S: “Gracias porque siempre mi madre me lleva a piscina cuando estamos de vacaciones”. Es que las mamás hacen cualquier cosa para vernos felices...

¿Y vosotros? ¿Os acordáis de ser agradecidos a la vida por todo lo bueno que nos da?

Y así acabamos nuestro Proyecto Emocionario. Han sido 42 sesiones geniales, pero es que además, el trabajo realizado se veía reflejado en muchos otros aspectos. Pero no quiero hacer ahora análisis del proyecto. Lo dejaré para otra ocasión...

* Aunque yo no voy a utilizar las fichas de actividades porque mis alumnos son muy pequeños, aquellos que trabajéis el emocionario con niños de más edad, disponéis de unas fichas de trabajo preparadas para realizar después de cada emoción. Aquí podéis descargar la ficha de la gratitud. Y aquí la solución.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...