Dos versiones del juego de las sillas musicales: competitiva y cooperativa

¿Quién no conoce el juego de las sillas musicales? Sí, ese en el que hay una silla menos que participantes y en el que hay que intentar sentarse rápidamente en cuanto la música deja de sonar. Que levante la mano quien haya jugado alguna vez en su infancia 🙋. ¿Y si aprovechamos este juego para realizar una dinámica con la que reflexionar sobre el hecho de competir y cooperar?

Hoy os presento una dinámica de grupo con dos versiones del juego, una competitiva (la clásica) y otra cooperativa. ¿Jugamos?


Una de las cosas que me parecen interesantes de esta dinámica de grupo es que se basa en un juego muy conocido por todos. Por tanto, partir de algo que ya conocen mis alumnos para, luego, romper con aquello establecido, provocará sorpresa en ellos y despertará, en consecuencia, interés.


Un día (y no fue casual, pero hoy no voy a hablar de los motivos que hay detrás de esta dinámica, puesto que quiero dedicarle un post entero) les propuse a mis alumnos jugar al juego de las sillas musicales. Sobra decir que aceptaron encantados, jeje.


Primera versión: COMPETITIVA

Colocamos las sillas de los alumnos en el centro del aula y retiramos una. Ya sabéis, tiene que haber siempre una silla menos que el número de participantes. Y no hiceron falta muchas más explicaciones: todos conocían el juego. Debían caminar alrededor de las sillas mientras sonara la música, y en el momento en que la música parara, debían sentarse en una silla. Un alumno por silla. Por tanto, quien quedara de pie, sin silla, sería eliminado. En el siguiente turno, se retiraría una nueva silla, y vuelta a empezar.

Gana quien logre sentarse en la última silla.









Segunda versión: COOPERATIVA

Cuando terminamos de jugar les pedí que volvieran a colocar las sillas. Se pusieron muy contentos pensando que volvíamos a empezar. Sin embargo, cuando estuvimos preparados les di una nueva instrucción: "Ahora también vamos a retirar una silla en cada turno, peeeeero no vamos a eliminar a ningún jugador. Tendréis que cooperar para sentaros todos en las sillas que haya". Claro, al principio resulta muy fácil, porque basta estrecharse un poco. De hecho, mientras hay, al menos, la mitad de sillas que jugadores, es "pan comido". Se ponen dos en una silla y listo. Pero, ¿y a medida que se van quitando más y más sillas? Pues ahí es cuando entra en juego el ingenio, la ayuda mutua y la búsqueda de estrategia para conseguir un fin común. En realidad, es obvio que no van a conseguir sentarse 24 alumnos en una silla, sin embargo, la instrucción es que, al final, basta con tocar cualquier parte de la silla (el respaldo, una pata...). Y es curioso ver cómo se las van ingeniando para "sentarse" casi como una torre, 5 en la misma silla. Y lo pongo entre comillas porque al final no se sientan sino que se apoyan, se sujetan, hacen equilibrios...

Ganan todos si consiguen su objetivo común.









Después de realizar las dos versiones del juego, volvimos a nuestros sitios y les hice unas preguntas para reflexionar y generar debate:

¿Cuál de las dos versiones del juego te ha gustado más y por qué?
¿Cómo te has sentido en cada una de las versiones?


Estas fueron algunas de sus respuestas:
  • "En el primer juego me he sentido triste porque me han eliminado".
  • "Me ha gustado más el segundo, porque en el primer juego, cuando te eliminan, ya no puedes jugar más".
  • "Ha sido muy divertido las dos veces".
  • "Algunos alumnos no llevaban cuidado y la segunda vez te podías hacer daño".
  • "Me ha gustado más la segunda porque no te eliminaban".
  • "Me ha gustado más la segunda porque oía más risas y estábamos todos más juntos".
  • "En el segundo juego todos ganamos, nadie pierde".
  • "A mí me ha gustado más la primera, porque la segunda era aburrida. Competir es más divertido".

A partir de sus respuestas fuimos debatiendo y llegando a conclusiones:

- Parece que la mayoría estaba de acuerdo en que jugar hasta el final, en la versión cooperativa, era mucho mejor. En la versión competitiva, cuando te eliminan, ya no puedes jugar más. Y eso, especialmente para los primeros eliminados, es un rollo. Y si no, mirad sus caras esperando en la alfombra.

- En la segunda versión hay que hacer mucho, pero que mucho hincapié en que hay que llevar cuidado. No se trata de velocidad, sino de estrategia colectiva. A pesar de que saben que no van a ser eliminados, parece que siguen con la inercia de la primera versión y tienen prisa por sentarse los primeros. Y claro, hay que llevar cuidado para que no se hagan daño y dejar claro desde el principio que tienen que buscar la manera de sentarse todos sin prisas.

- También parecen ponerse de acuerdo en que las dos versiones son divertidas. Sin embargo, llama la atención como, siendo tan pequeños, algunos ya asocian competición con mayor diversión (si no pueden ganar a nadie, pierden el interés).

- Me llamó especialmente la atención el comentario de la alumna que valoraba las risas de la versión cooperativa. Ciertamente, en la primera versión había más silencio y concentración debido a la atención extrema por vigilar las sillas y estar pendiente de cuándo acababa la música, y en la segunda versión el ambiente era más distendido y reían mucho intentando sentarse unos encima de otros. Por otro lado, también me sorprendió que valorara la unidad y la cohesión del grupo, "estar todos más juntos".

- Como todo en la vida, no hay blanco o negro. Nos encontraremos situaciones en las que es necesario competir y otras en las que lo es cooperar. Tenemos que conocer y experimentar las dos maneras de jugar (y de actuar) y las reglas y finalidades de ambas y, por otro lado, romper la dinámica de algunas personas que siempre buscan competir. A veces, cooperar puede ser una opción mucho mejor.


Y para finalizar, deciros que os animéis a probar. ¡Seguro que las reacciones y reflexiones de vuestros alumnos os sorprenden!

Además, la motivación la tenéis garantizada. Todo lo que sea un juego es garantía de implicación por parte de los alumnos, ya que es su forma natural de aprender. Y si es un juego que implica movimiento, les divierte especialmente.

Por último, añadir que este tipo de dinámicas de grupo son interesantes no sólo por el objetivo que persiguen en sí mismas, sino porque ponen de manifiesto actitudes, comportamientos y realidades de los alumnos que con el trabajo habitual en el aula pasan desapercibidas. Observando detenidamente puedes obtener información muy valiosa sobre ellos: cómo se relacionan, si hay algún líder, alumnos que ejercen dominio sobre otros, alumnos que pueden ser rechazados, alumnos "invisibles" o ignorados... Y en función de toda la información extra que recibas, trabajar con ellos aquello que sea necesario.

¿Conocíais esta dinámica?


CONVERSATION

8 comentarios

  1. Qué buena forma de darle una vuelta a un juego tan antiguo y básico. Me gustan mucho tus ideas. Enhorabuena!

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, Santiago. Aunque la idea no es mía, la aprendí en un curso.
      Un abrazo.

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  2. Sin duda pondré en práctica la versión cooperativa. Me encanta. Gracias por compartir.

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