Cuéntame un cuento: Hasta que podamos abrazarnos

Esta semana hemos trabajado un nuevo cuento dentro del Proyecto Cuéntame un cuento: Hasta que podamos abrazarnos. Se trata de una preciosa obra pensada para estos tiempos que nos ha tocado vivir y a los que tenemos que adaptarnos, nos guste o no. 



Erizo y Tortuga no pueden abrazarse, pero saben que se quieren, porque hay muchas maneras de demostrarlo… ¡hasta que podamos abrazarnos!

La editorial Algar nos trae este cuento del autor Eoin McLaughin ilustrado por Polly Dunbar en el que podemos ver cómo dos grandes amigos, Erizo y Tortuga, se las arreglan para demostrarse que se quieren sin abrazarse.


Antes de contarles el cuento, quise conocer su opinión, así que les lancé una primera pregunta:

¿Cómo vamos de abrazos?


Y oí una vocecilla (Ángela) que dijo:

Cero patatero.


Y es que lleva razón. Al menos, en el cole, de abrazos, cero patatero.

Entonces, surgió el debate y empezaron a dar su opinión. Estas son algunas de las cosas que dijeron:

  • No nos gusta.
  • Solo podemos a nuestra familia.
  • Pero no a los abuelitos.
  • Ni a mi mamá porque es enfermera.
  • Da mucha pena.

Está claro. No nos gusta. Hemos tenido que cambiar muchos hábitos. Pero ahora mismo la cosa está así. Entonces, les lancé una segunda pregunta:

¿Qué otras maneras tenemos para demostrarle a alguien que le queremos?


Y no les faltaron ideas 💡:

  • Darle un abrazo de lejos, dijo Álex. Cuando le pregunté cómo era ese tipo de abrazo, varios peques hicieron el mismo gesto, abrazándose a sí mismos ❤️
  • Enviarle una carta, propuso Ángela.
  • Regalarle un juguete, añadió Alba.
  • Regalarle flores, dijo Erika.
  • Decírselo, propuso Leon A. Totalmente de acuerdo contigo. ¿Puede haber manera más simple y efectiva?
  • Hacerle un dibujo, aportó Olivia.
  • Invitarle a tu cumpleaños o a una cena romántica si eres mayor, dijo Erika. Buena puntualización 😉
  • Poner un regalo sorpresa en su casa, dijo Vania. Ahí alguien añadió que eso era muy difícil, pero llegamos a la conclusión de que podíamos contar con la ayudita de algún cómplice.
  • Darle una caja de bombones, sugirió Ángela. Todo un clásico.

Al final, nos dimos cuenta de que hay muchísimas maneras de demostrar a alguien que le queremos y además, todas estas ideas eran muy buenas, pero lo más importante de todo es estar ahí, acompañar, compartir, respetar, cuidar... Un abrazo está muy bien (¡cuánto nos gustan y cuánto reconfortan!), pero por ahora, con la mayoría de las personas, tendrán que esperar. Aprovechemos para achuchar mucho a los que podemos y el resto de abrazos ¡ya volverán! Prometo dar una dosis extra para compensar 😊


Y una vez que hablamos todo esto, ya estaban deseosos de conocer la historia. ¿Queréis conocerla vosotros también? Pues aquí tenéis nuestro videocuento. ¡Esperemos que os guste!


Aquí si quieres adquirir el libro Hasta que podamos abrazarnos.



CONVERSATION

2 comentarios

  1. Muchas gracias Elena tus cuentos siempre imprimen emoción. Para mi unidad de “El espacio” he usado tu cuento de ¿dónde estás oscuridad? Y les ha encantado. 😍

    ResponderEliminar
  2. Hola Elena!!
    Muchas gracias por un cuento tan bonito y tan necesario ahora para nuestros niños.
    Yo quisiera hacer algo parecido con mis alumnos y alumnas. Pero pienso que, con las mascarillas, no se les va a oír de una forma nítida.
    En cambio, en tu cuento, a ellos se les entiende genial. ¿Cómo lo has conseguido?
    Muchas gracias por tu atención.
    David.

    ResponderEliminar

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *